Se deduce que el o los ladrones actuaron en la noche del jueves o la madrugada del viernes. Se llevaron el Santísimo Sacramento de la capilla del Señor de la Cosecha en la parroquia de San Lucas Evangelista de la colonia Jardín Juárez de Jiutepec. El robo sacrílego fue denunciado la tarde del sábado en un comunicado oficial del Consejo Diocesano de Laicos Morelos. ¿Pudo ser evitado? Si, con una o más cámaras de videovigilancia que aparentemente no hay en el lugar del hecho. ¿Son caras? No. Las anuncian en la internet, como esta de $4,452.30 en pagos mensuales de $ 371.21. Apenas doce “limosnitas”. Infortunadamente no es la primera vez ni será la última que suceda un robo de esta naturaleza, atraídos los rateros por el valor material de piezas de oro y desdeñado el valor sentimental que representan para miles de personas.

El archivo del columnista documenta este tema. En febrero de 2016, Tepalcingo prendió otro foco rojo, acaso más delicado pues mezcló religión, usos y costumbres, concernió a la autoridad civil y al obispo Ramón Castro Castro. Confrontados dos grupos que disputaban el control del templo de Jesús Nazareno, la tarde-noche del domingo 7 estalló la violencia, sacados por la fuerza del templo los lugareños que apoyaban al sacerdote José de Jesús Cruz Martínez, quienes a su vez el jueves anterior habían echado del mismo recinto a la fracción que estaba en contra del clérigo. Las crónicas describieron palos, empujones, raspones, agresiones verbales y campanas a rebato; la presencia expectante de policías del mando único de ese municipio y la llegada de fuerzas del orden público de los municipios aledaños de Jonacatepec, Jantetelco, Zacualpan, Temoac e incluso de Cuautla y Yecapixtla para rescatar a cinco personas atrapadas en el interior del templo. El Obispo no se presentó; había estado haciendo lo que solía hacer, en esa ocasión, política tamizada como acto solidario, apersonado en el plantón que mantenía en el Zócalo de Cuernavaca el ex rector de la UAEM, Alejandro Vera.

El conflicto databa de julio de 2015, derivado del caso de un robo de arte sacro en el Santuario del Señor de Tepalcingo que denunció en la Procuraduría General de la República el lugareño Jesús de la Rosa Cortés.

Del santuario había desaparecido una pieza de oro con incrustaciones de esmeraldas y rubíes que medía aproximadamente un metro de alto, pesaba más de diez kilos y fue sustituida por otra distinta, laminada en color oro, explicó De la Rosa, quien responsabilizó al propio José de Jesús, al también sacerdote Roberto Dirzo Aceves, al vicario episcopal Jesús Longar Estrada y al mismísimo Obispo. De la Rosa declaró a reporteros que habitantes de Tepalcingo tomaron la decisión de proceder penalmente en contra de Castro porque es el responsable de la Iglesia Católica en Morelos. Aseguró que una vez concluida la Feria del Señor de Tepalcingo, De la Cruz se negó a abrir las alcancía en donde los fieles depositaban limosnas, diezmos y donativos, y que el día siguiente sólo reportó poco más de 500 mil pesos cuando la recaudación mínima que tenía esta festividad había sido de más de un millón y medio y la máxima superado los cuatro millones de pesos. A propósito de la recaudación de 2015, el denunciante presentó un recibo de una empresa de traslado de valores, de dinero que fue entregado a la Diócesis de Cuernavaca en lugar de ser utilizado para obras de mantenimiento y reparación del santuario cuya estructura e imágenes, aseguró, advertían un grave deterioro por filtraciones de agua.

Denunciados por negarse a atender a los tepalcinguenses el director de Asuntos Religiosos del Gobierno Estatal, Saúl Medina Mondragón,y Fernando Duarte Mondragón, del Instituto Nacional de Antropología e Historia, el obispo Castro reaccionó inventando una rueda de prensa en su contra, cuando la realidad fue que los reporteros que entrevistaron a De la Rosa salían de una conferencia con medios a la que convocó en el Salón Bicentenario del Palacio de Gobierno la secretaria de Turismo, Cristina Faesler Bremer. Celebrada en el marco del tercer viernes de cuaresma, la Feria de Tepalcingo es una de las más antiguas de México y de mayor tradición en Morelos… (Me leen mañana).

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