Sesenta auto patrullas de modelos semi viejos andan costando unos nueve millones de pesos, y son las mismas que la empresa PASA le acaba de embargar a la Secretaría de Protección y Auxilio Ciudadano de Cuernavaca. Si el embargo es por un adeudo de 38 millones de pesos, que PASA se las quede y se cobre con la chatarra. Más aún: ya que este asunto apunta a un presunto caso de interés creado, los cuernavacenses demandamos un trato de claridad, de modo que la autoridad está obligada a transparentar el nombre del actual propietario de PASA, sea éste o no un alto funcionario del Gobierno Estatal “que años atrás habría comprado el asunto”. Algo parecido al caso de mediados de mayo de 2020, del extranjero aseguraba no ser el funcionario estatal de Morelos que era investigado por la Unidad de Inteligencia Financiera y por estos días se resiste a comparecer ante el Congreso local. ¿A qué le teme? ¿Qué esconde? Tiempo al tiempo: cae más pronto un hablador que un cojo, cuantimás si éste desconoce el terreno por ser fuereño…
REGIÓN de paisajes contrastantes que van de lo exuberante en las riberas del río a los acantilados cortados a tajo y lomas heridas por cactus clavados en colinas y planicies, Huautla es poco visitada en Semana Santa, a diferencia de los manantiales de Las Huertas que por estos días son disfrutados por miles de turistas que van y vienen o se quedan para acampar. Para llegar a Las Huertas se corta por una desviación de la Autopista del Sol, un par de kilómetros adelante del entronque de Tequesquitengo. O por El Higuerón, al cual confiere su nombre el cerro que domina el valle de Jojutla, donde con suerte tienes un amigo que te ofrecerá un trozo de carne de los venados que ahí suelen cazar, sólo para comer, no para vender. Cinco minutos después, estarás entrando a la selva baja caducifolia, y durante media hora darás tumbos en los hoyancos del camino que lleva a Las Huertas. La temperatura ronda los treinta y ocho grados, los cactus destacan como agujas clavadas en el suelo mientras los árboles de tallos rojizos lanzan destellos del sol candente. Saliendo de una curva, por unos segundos dos correcaminos de tono cenizo aparecerán corriendo delante de tu camioneta, zigzagueantes, arráticos, y esto, según los lugareños, es señal de buena suerte. Cierto porque al poco rato tienes la fortuna de ver un águila como a cincuenta metros, asida con sus patas poderosas al cactus en forma de tenedor. Si eres buen observador y las conoces, notarás que, inexistente el frío del invierno, ahí el águila no protege sus patas con “botas” de plumas. Por unos instantes brevísimos parecerá mirarte con sus ojos interrogantes antes de emprender el vuelo, ensanchar sus alas enormes y perderse en la inmensidad del cielo. Como los halcones que verás planear buscando con su visión privilegiada al conejo, ardilla o víbora sobre la cual se lanzará en picada vertiginosa. Para entonces habrás tenido el privilegio de ver a los correcaminos, al águila y los halcones en su hábitat natural, la sierra de Huautla, el paraíso que tenemos al alcance de la mano para disfrutar en Semana Santa. La sierra de Huautla, una reserva de la biosfera así declarada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (Unesco), en octubre de 2006, que abarca 59 mil hectáreas de los municipios de Tlaquiltenango, Puente de Ixtla, Jojutla, Amacuzac y Tepalcingo. Su nombre se lo da la comunidad de Huautla, metida en el medio de la sierra de Tlaquiltenango, el municipio de mayor extensión territorial de Morelos… (Me leen después).
Por: José Manuel Pérez Durán
