Este año sí habrá Feria de la Flor, del 8 al 17 de abril, pero no en los parques Revolución y Melchor Ocampo, como sucedió en enero pasado, sino en el predio baldío de la avenida San Diego que suele ser rentado a circos. Así fue confirmado por el secretario de Desarrollo Económico y Turismo del Ayuntamiento, Humberto Paladino Valdovinos. En 2019 la feria fue cancelada tras los asesinatos en plena Plaza de Armas del organizador, Jesús García, “Don Chuy”, y el líder de comerciantes ambulantes Roberto Castrejón. En 2020, la pandemia del Covid-19 la mantuvo suspendida y no ha vuelto a levantar el vuelo.

La historia: La Feria de la Primavera tiene sus antecedentes hacia mediados del siglo pasado. Comenzó llamándose Feria de la Bugambilia y luego De la Flor, tuvo sedes en el Jardín Borda y en el Parque Revolución y antes hubo el Carnaval de Cuernavaca, apoyada su organización en 1965-1973 por los sucesivos alcaldes Valentín López González, Felipe Rivera Crespo y Ramón Hernández Navarro. En el siguiente trienio se suspendió el carnaval y sólo quedó la Feria de la Flor. La idea era competir e intentar poner a la Feria de Cuernavaca a la altura de otras del país, como la de San Marcos o la Del Caballo, una meta imposible de alcanzar. A duras penas sobrevivió la Feria de la Flor, con algún repunte en las administraciones municipales a cargo de David Jiménez González (74-76), Porfirio Flores Ayala (76-79) y José Castillo Pombo (79-82), bajo los gobiernos de Rivera Crespo (70-76) y de Armando León Bejarano (76-82).

Entre 82 y 88, en la administración del gobernador Lauro Ortega Martínez la Feria de la Flor agarró un nuevo aire por el respaldo que éste le dio, aunque el alcalde del trienio 82-85 y ex rector de la UAEM, Sergio Figueroa Campos, parecía poco dado a la fiesta de la gente. Con la llegada de Juan Salgado Brito a la alcaldía, la Feria de la Flor tuvo un cierto empuje y sedes alternas en los parques Chapultepec y Melchor Ocampo, el Jardín Borda y el Zócalo. Fueron invitados viveristas de los municipios de Jiutepec, Zapata y Temixco. El festejo pareció arraigarse y ser una feria de alcance nacional pero no cuajó.

Vinieron después los primeros años de la reforma político-electoral impulsada por la presión de los partidos medianos y chicos para contrarrestar la hegemonía del PRI-aplanadora, ya en el gobierno del priista Antonio Riva Palacio (88-94), lo cual propició que de 1988 a 1991 Cuernavaca tuviera tres alcaldes: Eloísa Guadarrama, Julio Mitre Goraieb y Sergio Estrada Cajigal Barrera. Vaivenes políticos por los que la Feria de la Flores resintiera un “bajón” y se perdiera lo poco alcanzado en épocas anteriores, en un decaimiento que no levantó el trienio completo de Oscar Luis Flores Ruíz. Fue hasta la llegada del político más carismático del PRI, Alfonso Sandoval Camuñas, que la Feria de Cuernavaca agarró un segundo o tercer aire, a lo cual contribuyó el manejo político y administrativo del alcalde vecino de los rumbos de La Cordobesa, quien ubicó el escenario de la feria en el antiguo Hotel Casino de la Selva y la fiesta capitalina se salvó de la extinción al menos por el trienio 94-97.

A propósito de ferias, la de Tepalcingo también será “revivida”, pero sólo con la realización de la tradicional peregrinación a la iglesia de su santo patrono Jesús de Nazareno y sin la instalación del tianguis que era el más grande de Morelos. Así lo informó el alcalde Jesús Juan Rogel Sotelo, la semana pasada, antes de que se supiera que, excepto el estado de Querétaro, en el resto del país el semáforo epidemiológico estará en color verde del 7 al 20 de marzo. Si este mes sigue en verde y el mismo color continúa todo abril, ello atraerá más gente a las ferias de Cuernavaca y Tepalcingo, ésta, por cierto, la más antigua de México pues se dice data del siglo XVII… (Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán

jmperezduran@hotmail.com 

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