Enfilada la administración de Graco Ramírez a su final, el a la sazón secretario de Movilidad y Transporte, José Ascensión Monter Sanjuan, rechazaba la posibilidad de un aumento de tarifas a los concesionarios del sistema de transporte con itinerario fijo, mejor conocido como “rutas”.
Fue una posición lógica, negada la administración que ya estaba de salida a ponerse la máscara de verdugo ante la economía popular.
En agosto, a seis semanas de que concluyera el gobierno graquista, los concesionarios de las rutas pretendieron que antes de que concluyera la administración estatal les fuera aprobado un incremento en el costo de la tarifa, de ocho pesos la mínima a al menos diez.
El presidente de la agrupación de concesionarios Rutas Unidas, Aurelio Carmona Sandoval, afirmó que la Secretaría de Movilidad y Transporte realizaba el consabido estudio socioeconómico que determinaría el monto del alza del precio del pasaje, “de un peso o más”.
Indiscreto o seguro de lo que decía, adelantó que “en unos 15 días máximo estarán entregándonos ese estudio, para que en base a eso nos sentemos a negociar con el secretario de gobierno”, Ángel Colín López.
Lo que para fortuna de los usuarios a la postre no sucedió.
En semanas anteriores, los transportistas habían atacado desde varios frentes, repetidos los bloqueos al tránsito vehicular en el Paseo Cuauhnáhuac por parte de taxistas que demandaban la conversión de permisos en concesiones de taxis, cosa que tampoco sucedió.
(Lo que sí pasó fue que un año después, a mediados de agosto pasado el en ese momento ya ex director general de Transportes, Noé Sandoval Morales, fue detenido por su presunta responsabilidad en el delito de ejercicio abusivo del servicio público, acusado de haber expedido permisos falsos para taxis).
La historia venía de mucho tiempo atrás: Se acercaba el final de los ochenta y muerto el por tantos años llamado pulpo camionero que monopolizaba el desaparecido zar del transporte Jesús Escudero, un multimillonario que había comenzado desde abajo y tenía autobuses de pasaje urbano en Acapulco.
Gente, se decía, del cacique guerrerense Rubén Figueroa Figueroa y uno de los socios más fuertes de la Flecha Roja que en Cuernavaca les compró autobuses y concesiones a los dueños de las líneas Chapultepec, Urbanos y Emiliano Zapata.
Hoy, las “rutas” ya han cumplido treinta y dos años, creadas en 1987 como el Sistema de Transporte Colectivo por el gobernador Lauro Ortega y sorteada una parte de las concesiones entre choferes de taxis, otras a permisionarios de los antiguos camiones urbanos y asignadas directamente unas más a la CTM y el SNTE para las rutas obrera y escolar.
Sucedió que de pronto un puñado de choferes de taxis y camiones urbanos se vieron convertidos en concesionarios.
Empezaron a trabajar con coches que operaron a manera de los antiguos “peseros”, viejos la mayoría, y combis que los usuarios aceptaron de buen talante.
Sin embargo, tras el deceso del pulpo camionero poco tardó en nacer el monstruo rutero, vendidas las concesiones por aquellos taxistas que no supieron manejar el negocio, acaparadas por flotilleros, repartido el botín entre los presidentes de rutas y revividos los permisos del monopolio extinto de Escudero.
Mas ya no solamente con uno sino con varios interlocutores frente al gobierno y parecidos o iguales vicios, explotados los operadores que hasta la fecha cubren jornadas laborales de más de ocho horas sin prestación laboral alguna y prestado el servicio pésimo a los usuarios que viajan apiñados en carcachas.
Pero siendo sujetos acaudalados, los autodenominados líderes de agrupaciones de “ruteros”, poseedores de cinco, diez y hasta veinte concesiones por cabeza, jamás han tenido llenadero.
Quieren el negocio del transporte de personas nomás para ellos, y por eso se opusieron al proyecto del Morebús, el Sistema de Transporte Masivo Integrado que, en vano aprobado por los diputados del Congreso Estatal, establecía la participación de empresas formadas por los mismos concesionarios.
Desde los años 40 y 50 del siglo pasado, cuando nació el transporte público urbano y suburbano en Morelos, a la fecha hay registros de sólo un padrón aproximado de unidades.
Debido a una razón: aunque combatidas eficazmente por el actual secretario de Movilidad y Transporte, Víctor Mercado Salgado, de las rutas “pirata” oficialmente no existe un número preciso.
Pero eso sí: poco tardarán en contraatacar y exigir el “tarifazo”, ¿esta vez de hasta 15 pesos como está sucediendo en la CDMX? Mientras tanto, aprovechando la tregua navideña los taxistas aumentaron la llamada tarifa mínima… (Me leen después).
Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]
