En la primavera de 2000, el estreno del penal de Atlacholohaya y el consecuente cierre de la antigua Penitenciaría de Atlacomulco dieron paso a comentarios maliciosos en medios políticos y policíacos. Refirieron a un sinaloense simpático y generoso: el narcotraficante Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto”. Según contarían los internos de la vieja penitenciaría, entraba y salía de la cárcel usando otro nombre, hasta que en una de esas no regresó. Junto con Miguel Ángel Félix Gallardo y Rafael Caro Quintero, así como el años más tarde apodado “Don Neto”, en 1978 fundarían el Cártel de Guadalajara o Cártel de Jalisco, la primera organización criminal mexicana dedicada exclusivamente al narcotráfico. Su primer objetivo fue transportar a Estados Unidos opio, mariguana, y posteriormente cocaína. Félix Gallardo fue el precursor de formar un cartel único, con el propósito de traficar de manera más eficiente y beneficiosa para los narcos mexicanos del momento, formando un monopolio. Para ello reunió a los principales cabecillas de cada plaza, establecieron un pacto y durante un cierto tiempo controlaron el precio de los narcóticos, además de evitar disputas y competencias entre ellos. Entonces jóvenes, hoy rondan los ochenta años. A Félix Gallardo se le han diagnosticado hasta 22 padecimientos de salud, entre otros neumonía, tuberculosis y diabetes, según informó la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana
Considerado un “capo histórico”, Rafael Caro Quintero fue uno de los 29 narcotraficantes mexicanos que se encontraban presos en diferentes prisiones de México y que el jueves anterior fueron extraditados a Estados Unidos. Reclamado desde hace décadas por EUA, Caro Quintero llegó a la corte estadounidense con las esposas puestas de “Kiki” Camarena, el agente de la DEA al que mandó a asesinar.
Reclamado durante décadas por EUA, el llamado “Narco de Narcos” fue presentado el viernes anterior para su primera comparecencia ante la Corte del Distrito Este de Nueva York, la misma que llevó los casos contra Ismael “El Mayo” Zambada, Genaro García Luna y Joaquín “El Chapo” Guzmán. Como es común que suceda, el capo de 72 años se declaró inocente de una larga serie de cargos por narcotráfico, crimen organizado y el asesinato del agente encubierto de la DEA, Enrique “Kiki” Camarena, en los años ochenta. Tras una cacería que se extendió cuarenta años, hoy el país vecino pretende vengarse. Quiere a pena de muerte para Caro Quintero, al igual que para Vicente Carrillo Fuentes, “El Viceroy”, antiguo líder del Cartel de Juárez y hermano del mítico Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”.
Conocido como el “Narco de Narcos” y famoso porque ofreció pagar la deuda externa de México, Rafael Caro Quintero mantenía muy buenas relaciones con políticos, de los que en algunos casos se hizo amigo personal. Se decía que era dueño de una fortuna que rondaba los cinco mil millones de dólares, y que cuando en abril de 1985 fue capturado en Costa Rica se le decomisaron objetos que rebasaban la más extravagante imaginación: un “cuerno de chivo” bañado en oro con incrustaciones de diamantes, 300 mil dólares en efectivo, joyas por un valor de un millón de dólares y dos coches de lujo, un Mercedes Benz y un Toyota deportivo MR2. Ofreció pagar la deuda externa de México a cambio de su libertad y, pese al debate que se formó entre la población mexicana, naturalmente su “oferta” no le fue aceptada. Se hablaba de que un 30 por ciento de la marihuana y un 38 por ciento de la heroína que ingresaba en esa década a los Estados Unidos eran llevadas por el grupo de Caro Quintero… (Me leen mañana).
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