Seis asaltos a cuentahabientes durante la primera quincena de octubre, ¿es algo anormal o rutinario? La interrogante obedece a la denuncia de la Asociación de Empresas de Seguridad Privada, que afirma que en los últimos días aumentó el número de asaltos en contra de cuentahabientes que acudieron a retirar dinero en efectivo de sucursales bancarias ubicadas en Cuernavaca y Jiutepec, donde los ladrones lograron botines de entre 200 mil y 750 mil pesos. Pero lamentablemente la denuncia del representante de la citada agrupación será inútil. Dijo que “las autoridades ministeriales” (la Policía de Investigación Criminal) deben investigar a los ejecutivos bancarios, porque los asaltantes contaban con información confidencial sobre los retiros de dinero. Cada vez, añadió, se conocen más casos de gente que retiró dinero y fue asaltada al salir del banco, en los estacionamientos o en calles aledañas. “Y lo curioso es que los asaltantes saben cuánto dinero traen las personas, incluso la denominación de los billetes y el lugar en el que lo llevan guardado”. La sospecha recae en los ejecutivos de cuenta: “Hay cajeros que piden a los clientes que esperen diez o quince minutos antes de salir del banco, y cuando salen, resulta que ya los están esperando”. ¿Existen agentes del Ministerio Público y/o policías de investigación asociados con bandas de asaltantes? La denuncia de la citada asociación de agencias de seguridad privada da para la sospecha sobre una presunta colusión entre la autoridad y la delincuencia…
Las historias son recurrentes: El reloj del hombre que llega a la plaza comercial marca las once de la mañana. Ha pasado la hora pico de la entrada a las escuelas y todo parece estar tranquilo… pero solamente parece. De pronto irrumpen en el lugar dos sujetos armados y lo despojan de cien mil pesos que minutos antes retiró de una sucursal bancaria. El hombre no se resiste al atraco, y hace bien. Después reflexionará que el dinero es sólo dinero y la vida no retoña. Los delincuentes huyen en una motocicleta robada, lo cual también es típico en estos casos. Una vez pasado el susto, el pobre hombre pensará que hizo lo correcto, pero ello no lo consolará ni le repondrá el dinero que ha perdido…
Atacado a balazos por resistirse a ser asaltado en el centro de Cuernavaca, la víctima es trasladada de urgencia a la clínica del IMSS de Plan de Ayala, donde horas después fallece. Su esposo declara que él y su mujer retiraron 200 mil pesos en el Banamex del centro. Que luego fueron a una tienda de materiales para construcción donde dos malhechores les exigieron el dinero, ella se resistió y uno de los desalmados le metió un tiro en el pecho…
Recurrentes, los robos a cuentahabientes datan de años. Son idénticos, como reiterada resulta la incapacidad de la autoridad ante la delincuencia. Cientos, por no decir miles de clientes de bancos acuden a depositar y/o retirar dinero a las sucursales bancarias. Las imágenes de las videocámaras son de personas esperando turno para arrimarse a las cajas, aguardando que su número aparezca en la pantalla. Las cajeras no se dan a abasto, apenas acaban de atender a un cliente cuando ya se acerca otro. Variada la pinta de personas, en la fila hay jóvenes y viejos, señoras y señores, empleados y dueños de negocios cercanos, clientes habituales que saludan por sus nombres al personal, la chica que intenta pasarse de lista pasando directamente a la caja. Gorras y lentes oscuros están prohibidos, también usar el celular. Sin embargo, varios checan sus
“feices”. Eso parece, pero, ¿qué tal si la muchacha aparentemente inofensiva le está enviando un whatsapp a su cómplice, avisándole que un señor acaba de retirar una fuerte suma de dinero? Quizá está describiendo a la víctima en curso, si es hombre o mujer, su edad aproximada, si es alto, chaparro o de estatura regular, cómo está vestido, los colores del pantalón y la camisa, si del banco ha salido solo o acompañado y en qué lleva el dinero, si en uno o los dos bolsillos del pantalón, en portafolios o en un “vaspapú”. Todos los datos para que la banda no falle el golpe. Desprevenido, el señor es interceptado cerca del banco, si caminando va para abordar su automóvil, o seguido cuando ya conduce y, parado cuadras adelante, los asaltantes lo amedrentan con sus armas, le arrebatan el dinero, huyen en una motocicleta con reporte de robo y los testigos que vieron todo nada han podido hacer por evitar el atraco, pues comprensiblemente temen por sus vidas. En el reino de la inseguridad, lo único seguro es que los asaltos a cuentahabientes seguirán ocurriendo… (Me leen mañana).
