Dada ayer por el alcalde Antonio Villalobos Adán a los “líderes de siempre” del mercado Adolfo López Mateos (ALM) la cabeza del administrador del propio centro de abasto, Isaac Jaimes Cardoso, ello es apenas un incidente. Peccata minuta, un incidente sin importancia comparado con el quid de que el ALM está agotado física y moralmente, urgido de una cirugía mayor tras más de medio siglo de existencia. Reunido con locatarios, Villalobos informó que realizará obras de remodelación en la nave principal, y si es necesario cerrará temporalmente el ALM. Señaló que la gran estructura está “destruida”, de modo que, si los comerciantes deben ser desalojados, así sucederá. Advirtió: “no voy a correr el riesgo de que por unos líderes corran riesgo los visitantes, compradores y comerciantes”. Recordó que “este mercado antes era un punto turístico”. Fuertes y claras las palabras del edil, como las dijo no habían escuchado en el ALM. Vaya, ni cuando el gran incendio del 22 de agosto de 2010. Muchos lo recuerdan. Las llamas consumieron al menos el 60 por ciento del mercado y dejó sin patrimonio a cerca de mil de los 2 mil 800 comerciantes. Ocurrió en la noche y, cerrado a esa hora al público, por fortuna no se reportaron muertos ni lesionados, Dos bomberos se intoxicaron, pero luego se les supo estables. La conflagración pudo deberse a un cortocircuito, pues la mayoría de los locales tenían conexiones irregulares a la red de electricidad. Quizá la causa fue una veladora en el altar de la entrada de la nave principal. Hubo quienes aseguraron que en la cisterna no había agua, que a los bomberos les faltaron carros-cisternas y pericia para combatir las llamas. El gobernador panista Marco Antonio Adame Castillo y el alcalde priista de Cuernavaca, Manuel Martínez Garrigós, recorrieron la zona afectada y prometieron cubrir al ciento por ciento las pérdidas de cada uno de los comerciantes. No cumplieron. Uno de los líderes afirmó que unos mil comerciantes fijos, semifijos y ambulantes perdieron su mercancía, calculó que 400 locales se quemaron por completo y que los otros 600 sufrieron daños. Varios locatarios reconocieron que desde hacía mucho tiempo el mercado era un polvorín, pero las autoridades no pusieron orden y cada administración municipal contribuyó más al desorden, al permitir que aumentara el número de comerciantes. “Todos estamos ‘colgados’ (de la red de energía eléctrica). Yo creo que fue un cortocircuito. Hay mucha inseguridad. Ni el ayuntamiento ni el gobierno del estado ponen reglas. Todos estamos amontonados”, dijo el entonces el vendedor Ernesto Villalobos Hernández, hermano, por cierto, del ahora alcalde “Toño” Villalobos. Mudados el 27 de octubre de 1964 del viejo Mercado del Reloj en Clavijero, muy pronto el ALM cumplirá 55 años. Los achaques de la vejez lo tienen convertido en un polvorín… DEL correo atrilero, este de quien envió con el nombre de Hermenegildo Toledo: “A mi juicio, el quehacer del periodismo, amén  de  ser  muy  importante,  es  ingrato.  Trabajo  como el suyo es muy apreciado pero siempre  pienso  que  va  a  un  cesto  que  hace agua, que se queda  tan sólo con  la  denuncia  sin  que  haya seguimiento efectivo. Qué lástima. Voy a cooperar. El mentado censo para el bienestar con los chicos llamados servidores de la nación. Para que yo fuera censado y tuviera la ayuda económica del apartado “adultos mayores” me ofrecí a colaborar haciendo un registro casa por casa en mi barrio pues no había calendario para saber cuándo estarían  por  acá y el resultado fue en parte exitoso, pues toqué todas  las  puertas  que  mi  esfuerzo  me  permitieron  y  bastantes  personas fueron  censadas. El asunto es que mirando el quehacer de un grupo de censores acompañados de un supervisor y siguiéndoles la pista me di cuenta que no hacen la  labor  a  conciencia  y  quedan  muchas  personas fuera, adultos mayores, discapacitados y pensionados. Fuera  por  la  falta  de  oficio  de  esos  chicos censores que, aunque voluntariosos, están mal informados,  mal  capacitados  y  mal  supervisados. El otro comentario es referente a la violencia. Tengo  la  certeza  que  la  inversión  que  se  hace para el supuesto combate consistente en  vehículos,  armamento, individuos,  uniformes y  los  etcéteras  no  es  el  recurso  adecuado. El problemón ya está y fue producto de la falta de oportunidades.  Resolverlo con oportunidades es a muy largo plazo, pero es el único recurso efectivo. Proporcionen empleos, escolaridad, oficial  y  de calidad que incluya el civismo que usted y  yo  aprendimos,  y  sobre  todo,  el  rigor  de maestros… (Me leen después).

 

Por: José Manuel Pérez Durán  

jmperezduran@hotmail.com

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