El saqueo mediante “bonos de productividad” a los 20 diputados de la Legislatura saliente será autorizado… por ellos mismos. De cuánto no lo han dicho, conservadoramente, unos 480 mil pesos por cabeza, pretextados 300 mil por concepto de tres meses de salario como “liquidación” más 180 mil por “antigüedad laboral” a razón de 20 días de “trabajo” por cada año del trienio. Total: 9 millones 600 mil pesillos, como quien le quita un pelo a un gato, insuficientes para la voracidad presupuestal de los diputados que se irán en septiembre y apenas una “propina” para los que repetirán tras de que en junio fueron reelectos. ¿Se lo merecen porque hicieron cosas buenas por el pueblo?

Hecha la pregunta tanto a las como a los diputados de la Legislatura cuyo período está cerca de terminar, cínicos, la mayoría respondería que sí. Pero no si la misma pregunta le es formulada al pueblo en una consulta popular. Sin embargo, no son los únicos imputados de corrupción; en esas andan ahora mismo los funcionarios zacatecanos de la casta dorada.

A dos meses de terminar su mandato, el gobernador priista Alejandro Tello se sacó de la chistera un bono de “productividad y eficiencia” de hasta 150 días de salario para 480 funcionarios de alto nivel, desde directores generales hasta secretarios, subsecretarios y directores generales de la administración estatal y de organismos descentralizados.

El acto rapaz disfrazado de “acuerdo administrativo” se publicó en el suplemento 51 del Periódico Oficial del Gobierno de Zacatecas, el pasado 26 de junio. Establece los lineamientos para pagar –por única ocasión y antes del 11 de septiembre, o sea el último día del mandato de Tello– percepciones extraordinarias de entre 120 y 150 días de salario a los funcionarios de 71 dependencias de la administración estatal y de organismos descentralizados.

Priistas los funcionarios del gobierno de allá y del PES los altos mandos de acá, resultan lo mismo cuando de lo que se trata es de hincar el diente en el presupuesto. Por eso, enterado el presidente Andrés Manuel López Obrador de la corrupción de funcionarios priistas de Zacatecas y de diputados pesistas, morenistas y otros partidos en Morelos, en alguna de sus “mañaneras” repetirá: “no somos iguales”…

DEL correo atrilero: Hace tanto tiempo que las familias cuernavacenses dormían con las ventanas abiertas y las puertas de la calle emparejadas, que los chavos de hoy no lo creen. Y si les cuentas del policía de barrio cuya sola presencia ahuyentaba a los malvivientes, dirán que es una “fake new” (noticia falsa). Pero el “poli” de barrio existió, llamado afectivamente así porque estaba permanentemente comisionado al mismo punto del barrio, conocía a los vecinos y los vecinos lo conocían a él, por las noches checaba candados y chapas de los negocios, corría a los novios trasnochados y a los niños desvelados les ordenaba que se metieran a sus casas. Lo obedecían, el hampa de entonces no era invencible e inimaginables los sicarios del presente.

¡Fantástico, sensacional! A lo que pregunta el remitente del correo: “¿es posible revivir al policía de barrio?”. Mucho me temo que no… (Me leen después).

Por:  José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com 

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