Por años y años se ha hablado del “pirataje” en el transporte público, de taxis y rutas que circulan sin permisos de la autoridad o con permisos vencidos. ¿Pero cuántos son exactamente? “Un chingo”, contestaría quien hace muchos días así se refirió a la tremenda cantidad de delincuentes que operan en Morelos. Y debido a que son tantos y circulan libremente a lo ancho y lo largo del territorio morelense, es por lo que el secretario de Movilidad y Transporte, Víctor Mercado Salgado, ha pedido a los directores municipales de tránsito que le echen una mano, ordenando a sus agentes que detengan los vehículos del transporte público que circulan con permisos del gobierno de Graco Ramírez, pues fenecieron desde septiembre anterior. ¿Cómo hacerlo? Bastaría con instalar puntos de control en todos los municipios para revisar la documentación de taxis y rutas y detener a los que siguen circulando con permisos de la administración anterior. El tema tiene nombre: la corrupción, digamos que histórica en el caso del perfil de los transportistas a los que la única manera de combatirlos es no agarrarles ni un peso por concepto de “moches” o “mordidas”. Precisamente en esta actitud anti corrupción trasciende colocado “El Güero” Mercado. Por eso la desesperación de los llamados “líderes del transporte” y la apuesta de ¿quién ganará? Ya veremos. Pasa que en el mundo de la política cada quien se maneja según sus intereses. Mediados de octubre de 2018. Respectivamente presidentes de la autodenominada Federación Auténtica del Transporte y la Ruta 13 de la zona oriente, Dagoberto Rivera Jaimes y Rodolfo Tiscareño Martínez le hacían caravanas al en esos momentos flamante secretario de Movilidad y Transporte, Víctor Mercado. Dijeron apoyarlo para que revocara “todos” los permisos y concesiones que fueron otorgados a partir del proceso de 2014. Lo cual no estaría del todo mal, si no fuera porque la abundancia de taxis y rutas supera a la demanda de los usuarios y lo que admitieron buscar Rivera y Tiscareño fue (¿es?) la posibilidad de nuevas concesiones. La anarquía viene de años atrás. Aunque depreciadas, en comparación a lo que valían hace tres sexenios las concesiones de taxis todavía cuestan buen dinero; siguen siendo consideradas un patrimonio que dan para vivir, sobre todo por quienes poseen más de una, entre ellos los llamados líderes del transporte... Algo parecido a los casos de corrupción de los alcaldes y alcaldesas que con el primer día de este año dejaron el cargo. ¿Qué intentaron ocultar? Transas, sobornos, “aviadores”. Pero fueron tan evidentes que fue como esconder la basura debajo de la alfombra. ¿Y cómo obligarlos a la transparencia? Hasta ahora no ha habido manera. Una sería la vergüenza, pero de ésta los ex munícipes no demostraron ser fieles practicantes. Tampoco amantes de la moral, a la que, socarrones, definen como el “árbol que da moras”. Habida cuenta la opacidad que exhibieron en los procesos de entrega-recepción, desde esas fechas ellos mismos se pusieron bajo sospecha de ser unos consumados delincuentes que se valieron del delito para enriquecerse. Todos o casi, sospechoso social y políticamente entre tantos el ex presidente municipal de Jiutepec, José Manuel Agüero Tovar. Imputado desde antes de que dejara el cargo por el luego alcalde Rafael Reyes, fue y es por la mención de una deuda de muchos millones de pesos por la recolección de basura que durante su campaña dejó de cobrar a la gente de Jiutepec pero reanudó la cobranza apenas perdió la reelección. De ese y otros presuntos negocios de Tovar habla como cosas del conocimiento público la gente de Jiutepec. Respectivamente del PRD y Morena, se enfrentaron en la elección de 2015 cuando Agüero le ganó a Reyes, aquél intentó reelegirse en julio del año pasado y éste lo superó en la revancha. Mas aparte circunstancias políticas, la impunidad es prohijada por la inexistencia de una ley que obligue a los presidentes municipales salientes a entregar cuentas claras, puntuales e inmediatas sobre absolutamente todos y cada uno de los bienes que administraron. Lo cual no sucedería si los ex ediles que se fueron con todo y mecate tuvieran una pizca de decencia. ¿Está todavía Agüero en Jiutepec? Si huyendo por el riesgo de enfrentar una causa penal emigró o no, el hecho es que nadie parece haberlo visto últimamente en el municipio vecino. Y como éste, otros de más municipios… (A veces nos faltan palabras para expresar lo que sentimos. Sólo puedo enviar un saludo fraterno y un abrazo solidario a mi amigo Manuel Martínez Garrigós).
Por: José Manuel Pérez Durán
