Pocos días antes de que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se convirtiera en centenaria, habitantes de la capital del país le arrancaron a la Federación y a los poderes de facto el último trozo de autonomía que les hacía falta: la Constitución Política de la Ciudad de México. Concluyeron entonces los trabajos de la Asamblea Constituyente para la redacción de la constitución capitalina que fue promulgada el 5 de febrero y entró en vigor el 17 de septiembre de 2018.
A fin de entender el largo proceso para llegar a dicha promulgación, es necesario hacer un breve repaso sobre los tipos de gobierno del otrora Distrito Federal, como también echar un vistazo a algunos detalles de aquellas jornadas de 1917 en el Teatro de la República de Querétaro, y concluir con asuntos específicos plasmados en la flamante constitución de la CDMX.
LOS CAMBIOS. De acuerdo a los cronistas de la capital del país, cuando México se convirtió en República Federal por primera vez en 1824, se creó el Distrito Federal el cual quedó al cuidado administrativo de una persona, que en aquella constitución se le llamó “gobernador, pero de eso no tenía nada puesto que era un personero del presidente de la República en turno, dependía de éste y coexistía con el Ayuntamiento de la ciudad.
Al parejo de los cambios en la figura del Distrito Federal evolucionó la del titular administrativo. Al principio, la Constitución de 1917 heredó el término “gobernador”, pero posteriores reformas (Primera de dos partes)
en el régimen constitucional de D.F. cambiaron el término: Jefe del Departamento Central, de 1928 a 1941; Jefe del Departamento del Distrito Federal, de 1941 a 1993, y Jefe del Distrito Federal, de 1993 a 1997.
Fue hasta 1993 que se otorgó mayor autonomía al Distrito Federal a través de la eliminación de la figura del jefe del Departamento del Distrito Federal –también llamado Regente– y la creación del jefe del Gobierno del Distrito Federal, quien desde entonces es electo de manera directa por los ciudadanos. Además se otorgaron mayores facultades al órgano legislativo local, denominado Asamblea Legislativa del Distrito Federal.
En 1997, se organizaron las primeras elecciones para jefe de Gobierno del Distrito Federal que ganó Cuauhtémoc Cárdenas, del PRD, con el 48.11% de los votos, frente al 25.58% de Alfredo del Mazo, del PRI, y el 15.58% del panista Carlos Castillo Peraza. A partir de esa fecha el Partido de la Revolución Democrática ganó todas las elecciones de jefe de gobierno del Distrito Federal.
Fue hasta 2015 que se propuso otra reforma política para la capital del país. Promulgada el 29
de enero de 2016, fue entonces cuando se incluyó el cambio de nombre, de jefe de Gobierno del Distrito Federal a jefe de Gobierno de la Ciudad de México. En 2017 se cumplieron 30 años de gobiernos del PRD, en los que, después del Cárdenas Solórzano (1997-1999), llegaron a la administración de la hoy CDMX Rosario Robles (19992000), Andrés Manuel López Obrador (2000-2005), Alejandro Encinas (2005-2006), Marcelo Ebrard (2006-2012) y Miguel Ángel Mancera (2016-2018).
AQUEL 1917. El Congreso Constituyente de México de 1917 fue el órgano electo para redactar una nueva constitución para México. Estuvo en funciones del 1 de diciembre de 1916 al 31 de enero de 1917 y su sede fue el Gran Teatro Iturbide, hoy Teatro de la República de Santiago de Querétaro, Querétaro. El 5 de febrero de 1917 se promulgó oficialmente la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos mediante la firma de Venustiano Carranza, entonces primer jefe del Ejército Constitucionalista, fracción triunfadora por encima del grupo convencionista nutrido por los ejércitos de Pancho Villa y Emiliano Zapata.
Carranza pudo establecer su gobierno en la ciudad de México e iniciar la pacificación de todas las regiones del país y el establecimiento del orden constitucional, no sin antes liquidar a los renuentes y molestos contrincantes que le eran Francisco Villa y Emiliano Zapata, con lo cual se inició la etapa constructiva de la Revolución por medio de la Convocatoria del Congreso Constituyente que se celebró en Querétaro, entre diciembre de 1916 y enero de 1917.
No está de más recordar que la Constitución plasmó las principales demandas sociales, económicas y políticas de la Revolución y estableció un nuevo orden que asumió como su principal función cumplir con el programa de la Revolución y ser el eje articulador del desarrollo de la Nación mexicana en el siglo XX.
Por eso, aunque hoy esté parchada, remendada e incumplida, además de ser la primera surgida de una revuelta popular armada contra un viejo régimen, la constitución mexicana fue considera de vanguardia.
En 1916, Carranza impulsó la idea de convocar a un congreso constituyente que debía introducir algunas modificaciones en la Carta Magna de 1857. Con esto trataba el Barón de Cuatro Ciénegas dar por terminada la lucha armada y regresar al orden legal… (Me leen mañana).
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