Escucharon balazos, después dijeron que veintitantos y más tarde se enteraron de que habían matado a uno de sus vecinos Era de noche. Los asesinos fueron dos, usaron el método recurrente de la motocicleta. Huyeron protegidos por el manto de la impunidad, que también se ha vuelto costumbre. Para cuando llegaron los paramédicos era demasiado tarde; el joven baleado ya no estaba en el mundo de los vivos. Al rato que aparecieron los peritos de la Fiscalía Regional Metropolitana vieron que había unos 20 casquillos esparcidos en el piso… También se perdieron en la oscuridad de la noche dos sicarios, e igualmente en motocicleta. Minutos antes acribillaron a un automovilista que pasaba por el lugar… Armando se llamaba el hombre que fue ejecutado en el centro del pueblo. Eso les dijeron a los elementos de la Policía Morelos que llegaron al escenario del crimen. La víctima era de complexión robusta, estatura media y tez morena… No una sino dos mujeres fueron ultimadas a tiros en el paraje rural del pueblo de usos y costumbres. Vecinos narraron que primero escucharon dos disparos y después cuatro. Alguien avisó a la policía que adentro de un Volkswagen había dos personas heridas por arma de fuego. Una como de 30 años en el asiento del conductor vestía suéter blanco, pantalón color mamey y zapatos cafés, y otra en el lugar del copiloto, de alrededor de 50 años, con blusa azul, pantalón de mezclilla y tenis negros. Pero en realidad no eran dos, sino tres féminas que viajaban en el “Vocho”, incluida una señora de edad avanzada que, una de dos: o de milagro resultó ilesa o los homicidas no iban por ella…

El cadáver del hombre estaba envuelto en una cobija café con rayas blancas, hecho tamal, amarrado con una cuerda amarilla. Vestía jeans y playera roja, calzaba huaraches, presentaba huellas de violencia. En estas condiciones fue reportado el hallazgo a la Comisión Estatal de Seguridad, debajo de un puente poco transitado… La de un hombre de aproximadamente 50 años fue la típica ejecución: recibió tres balazos en la cabeza. El cuerpo fue encontrado en el norte de Cuernavaca, y resguardado el sitio por agentes de la Policía Morelos mientras personal de la Fiscalía realizaba las primeras pesquisas. Su nombre no fue proporcionado por la autoridad, sólo que tenía un pantalón de mezclilla azul, playera, zapatos negros y cachucha…

Estos crímenes sucedieron en solamente tres días, hace meses. ¿Hoy hay menos que antes? No. Si un cambio hay, es la “estratega” para “combatir” a la delincuencia: no con abrazos en lugar de balazos, sino por medio de anuncios espectaculares ofreciendo recompensas de miles de pesos por “soplos” que faciliten la captura de pájaros de cuenta. Igual que en el viejo Oeste de Estados Unidos… CUANDO les conviene se dicen empleados de gobierno, y cuando no alardean ser autónomos, presumen que nada tienen que ver con el oficialismo, que su patrón es la sociedad. Como trabajadores (as) subordinados, en los diciembres cobran aguinaldo y durante años se han embolsado el equivalente a tres meses de salario so pretexto de “gratificación de fin de año”. Cínicos, han recibido cientos de millones de pesos con costo a los impuestos de los morelenses por simularse defensores del pueblo, lo que es una forma de corrupción. Son los titulares de los organismos establecidos como autónomos en la Constitución: la Fiscalía General del Estado (FGE), Comisión de Derechos Humanos (CDH), Instituto de la Mujer, Instituto Morelense de Información Pública y Estadística (IMIPE), Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (Impepac), etc., etc. Sin tener la calidad de trabajadores, por décadas se escudaron en la Ley General del Trabajo para cobrar aguinaldo. Pero supuestamente ya no más, gracias a una reforma a la Ley del Servicio Civil… Que se respete o no es tema de otro Atril… (Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com 

Cumple los criterios de The Trust Project

Saber más

Síguenos en Google Noticias para mantenerte siempre informado

Sigue el canal de Diario De Morelos en WhatsApp