Otrora muy conocido, el paso del tiempo borró el terminajo de camaleón político. Su descripción viene de ese animalito de aspecto prehistórico, como de la era del dinosaurio. Una de sus características es que cambian de color, pero esta cualidad cromática no es lo único peculiar en ellos, sino que están confeccionados para que cambien sus hábitos, su cuerpo y hasta su comportamiento. Como el camaleón político, con la diferencia que éste actúa de mala fe, se transforma para conseguir su objetivo y una vez que lo alcanza hace lo que tenía calculado. Es un traidor.
Los camaleones de la política son de lo peor, no engañan a nadie, pero creen que su desvergüenza pasa desapercibida. Están caracterizados por el cinismo, cambian de partido como quien cambia de camisa. El proceso que culminó con las elecciones del 2 de junio los puso en evidencia, estuvo infestado por sujetos convenencieros, mentirosos, que provienen del PRI, el PRD y el PAN. Está el caso del ex panista que se hace el “simpático” actuando desparpajado, cuando en realidad es simplemente un cínico. Reta al decir lo de sobra sabido: “Yo siempre fui del PAN, y qué”. Bromea irrespetuoso: “Yo siempre estuve con la 4-T, pero la 4-T no lo sabía”. Y entonces suelta la carcajada. Fue diputado y aspirante a alcalde, todo por el PAN. Su biografía política es ampliamente conocida en Cuernavaca. No hace mucho tiempo que se pavoneaba orgulloso de su militancia panista, y que despotricaba contra el partido Morena. Se burlaba del hoy presidente Andrés Manuel López Obrador. “¡Es un pobre viejo senil!”, lo calificaba. Fueron muchos los que lo oyeron, eran los días en que presumía su lealtad al PAN y ni en broma se hubiese dicho morenista, como en el anterior proceso político cuando fue uno de los aspirantes a presidente municipal por el partido liderado por AMLO.
Pero el caso que se comenta es sólo uno entre cientos. Desde su formación, muchísimos políticos que militaban en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se cambiaron al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), entre otras y otros, Claudia Pavlovich y Carlos Miguel Aysa, a quienes AMLO propuso designar como cónsules en Barcelona y en República Dominicana, respectivamente; el ex priista Alfonso Durazo, actual gobernador de Sonora por el Morena; Huacho Díaz, que comenzó su vida política con el PAN, en 2012 y 2018 buscó la gubernatura de Yucatán, no lo consiguió y se cambió a Morena. Está publicada la siguiente lista que incluye a priistas y panistas que se pasaron a Morena: Julio César Chávez, Antonio Castañeda Verduzco, Ricardo Madrid, Adolfo Beltrán Corrales, Feliciano Valle Sandoval, Celia Jauregui Ibarra, Cinthia Valenzuela Langarica, Concepción Zazueta Castro, Gloria Himelda Félix Niebla, Fernando Pucheta Sánchez, Faustino Álvarez Hernández, Jesús Valdés Palazuelos, Martín Heredia Lizárraga, Carmen Victoria Félix Cháide, Cinthia Maribel Vega Quintero, Elmer Mendoza, Arturo Santamaría Gómez, Dalia Rentería, María Inés Ochoa; Jesús Javier Santis Valenzuela, Jorge Benjamín González Sauceda, Karen Michel Lizárraga Ramos, Juan Diego García López, Aarón Francisco Ibarra Osuna, Ezequiel Avilés Ochoa, Analucía Escoba, Alma Alicia, Santiago Inzunza Cázarez, Gerardo López Cervantes, Silvia Evelin Ward,Ramón Perrea Rubio, Víctor Quintero, Fernando Manuel García, Mario Ramos Rojo, Carlos Escobar, Luis Miguel Flores Campaña, Victoria Soto López,Yasser Jordano Bruno Hernández Madrid, Luis Antonio Aguilar, José Luis Zambrano, Mercedes Zavala Angulo, David Lizárraga Lazcano, Leoba López Ruiz,Fernando Villareal, Flavio Fernández López, Nedél Flores López, María Luisa Cárdenas, Alonso Urtuzuástegüi, Jesús Fernando García, Marcos Osuna,Claudia Montoya y Silvia Aquino Cárdenas. ¡Puf!
Pero, ¿cómo frenar a los trapecistas? Quizá estableciendo la condición estatuaria de que para poder ser candidatos de Morena a cargos de elección popular deben comprobar un mínimo de tres años de militancia… (Me leen mañana).
