El pasado 21 de enero la pareja anunció haber recibido a su primer hijo, el cual fue gestado por un vientre de alquiler lo que inició un debate.

 A través de sus redes sociales la pareja dio a conocer que se habían convertido en padres, esto al haber acudido a la gestación subrogada. La noticia fue muy sorpresiva para todos los fans del cantante de los Jonas Brothers, y generó el debate al exponer que realmente lo que hicieron no fue la mejor decisión.

Medios revelaron que Nick y Pryanka habrían decidido esto por “falta de tiempo en sus agendas”, y no  por problemas de fertilidad.

Los artistas han sido objeto de crítica ene redes sociales incluso al no ser los primeros, pues otros artistas como Amber Heard, Cristiano Ronaldo y Kim Kardashian con Kanye West han recurrido a la gestación subrogada.

 

¿Por qué es controversial rentar un vientre para la gestación?

Para comenzar a entender por qué empezó la discusión es preciso saber que es lo que implica recurrir al vientre de alquiler como lo hizo esta pareja.  

Este procedimiento se cataloga en el grupo de “técnicas de reproducción asistida” , junto con la fecundación in vitro y la inseminación artificial. Estos métodos se caracterizan por la manipulación de gametos o embriones para poder desarrollar un embarazo.

Los padres y madres “compradores” tienen el control total sobre la mujer que va a dar a luz a su futuro hijo o hija, incluyendo la comida que ingiere la mujer, y en caso de que haya malformaciones en el feto, problemas de desarrollo o alguna discapacidad, pueden decidir el abortar al feto.

La razón principal por la cual colectivos y activistas defienden la idea de prohibir e incluso penalizar su práctica, se basa en que la consideran como un negocio de explotación a mujeres y mercantilización de bebés, con una falta de regularización por parte de las autoridades.

Esta discusión se genera cuando la decisión de una sola mujer traspasa a la seguridad de todas, pues aunque en algunos casos se pueda tratar de una “acción altruista” para que alguien que está físicamente imposibilitado a engendrar a un niño o niña, pueda tener una familia; hay mujeres en situaciones económicas vulnerables que las orillan a aceptar rentar su vientre. 

Ucrania, el segundo país más pobre de Europa,  se ha posicionado como el epicentro de esta práctica, gestionando al menos 500 nacimientos en 2020.

Alina Jazzira, mujer ucraniana que alquila su vientre (MAV), relató en una entrevista que son “tratadas como ganado”, encerradas bajo el pretexto de poder cuidar de ellas los centros prometen darles 9.000 euros de los 30.000 que ellos reciben.

 Los vientres por alquiler configurar al cuerpo de las mujeres como objetos de transacción, y el altruismo oculta los verdaderos intereses económicos de las agencias internacionales y a los clientes.

“Las mujeres que aceptan este proceso lo hacen por necesidad económica, más del 40% se encuentran en el desempleo y sobreviven a base de bajos subsidios sociales”.

Es el Grupo de Información sobre la Reproducción Elegida (GIRE), el cual muestra que se debería prohibir y de hecho penalizar esta práctica, y por otro, ante el no poder erradicar con ella exponiendo las mujeres, es imprescindible entonces garantizar condiciones óptimas para su práctica.

 


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