Especialista señala que el suicidio es actualmente es la tercera causa de muerte en personas entre 15 y 24 años
El suicidio en México ha aumentado de manera considerable; está asociado a una creciente violencia y a sentimientos de frustración, impotencia y desesperanza, explica académica de la Facultad de Psicología de la UNAM.
La falta de habilidades ante los retos que se presentan no les permite a las personas lograr lo que quieren; está vinculada con este sentimiento de malestar, de desesperanza, que genera sufrimiento emocional, señala Paulina Arenas Landgrave.
El comportamiento suicida es complejo y se ha presentado a lo largo de la historia de la humanidad. A partir de la psicología clínica es una conducta que se genera debido al sufrimiento emocional que vive una persona en un contexto específico.
“Se puede manifestar con sentimientos de mucha frustración, hartazgo, fastidio, enojo, desesperanza, tristeza profunda y pérdida del sentido de la vida”, precisa.
Al conmemorarse mañana, 10 de septiembre, el
Día Mundial para la Prevención del Suicidio, la académica agrega que se trata de un fenómeno social en donde tiene que ver lo que le ocurre a la persona a nivel interno, pero también el contexto social.
“Lo que lleva a una persona a sentirse con ganas de quitarse la vida tiene que ver con el contexto en que está viviendo, cuando le genera un alto nivel de sufrimiento emocional. Influyen en el individuo la pareja, los amigos, la familia y la sociedad en conjunto”, destaca.
Con base en datos de la Secretaría de Salud y el Instituto Nacional de Estadística
y Geografía, la psicóloga enfatiza que en nuestro país el fenómeno aumentó 435 por ciento de 1990 a 2021; afecta principalmente a los jóvenes.
“Actualmente es la tercera causa de muerte en personas entre 15 y 24 años. Además, es la cuarta causa de muerte entre el grupo de 10 a 14 años, lo que es muy preocupante”, afirma.
Arenas Landgrave menciona que el comportamiento suicida tiene que ver con dos elementos: la ideación suicida (ideas recurrentes sobre la muerte, incluso planes para realizarla) y los intentos (ocasiones en que se quiere efectuar, pero no se concreta).
En ambos casos anteceden pensamientos como el sinsentido de vivir, qué hago aquí, nada de lo que hago me funciona, mi existencia no tiene sentido, etcétera. “Estas ideas pueden aumentar la probabilidad de que las personas intenten lastimarse, y hay que estar muy atentos a ellas”, alerta.
Por otro lado, indica: “Una de las graves barreras es el estigma a la salud mental; es lo que impide a las personas ir al psicólogo o al psiquiatra. Lo más importante de un día para la prevención del suicidio es generar conciencia de nuestra salud mental”. Sólo con el cuidado de esta podemos prevenir, entre otras conductas de riesgo, el comportamiento suicida”.
