Thiago José es un bebé de apenas dos meses que enfrenta un gran desafío desde su llegada al mundo: nació con microtia atresia, una malformación que afecta el desarrollo de su pabellón auricular y le ha causado una pérdida auditiva del 60% en el oído derecho. Esta condición es más común en el sexo masculino y se presenta en un 79 a 93% de los casos como microtia unilateral, según estudios publicados por la editorial científica Elsevier.
Los padres de Thiago lo esperaban con gran alegría, ya que un diagnóstico previo a su concepción había indicado que era poco probable que tuvieran un hijo.
Durante el embarazo, la madre enfrentó amenazas de aborto, lo que llevó a la familia a considerar su nacimiento como un verdadero milagro.
El día de su llegada fue uno de los más felices para la familia, pero esa alegría se vio ensombrecida al enterarse de que Thiago no tenía su oído completamente desarrollado.
A los dos meses de vida, ya se le ha diagnosticado microtia atresia, lo que afecta su capacidad auditiva y requiere un tratamiento especializado.
La atención médica de Thiago incluye el uso del aparato auditivo BAHA, vital para su desarrollo del lenguaje y habilidades cognitivas y emocionales. Este dispositivo es crucial durante sus primeros seis años de vida, momento en el cual será posible considerar un implante.
PROBLEMA EN EN EL PAÍS
En México, la sordera congénita afecta a un número considerable de niños.
La Secretaría de Salud estima que cada año, tres de cada mil recién nacidos presentan discapacidad por hipoacusia. Muchos de estos niños, como Thiago, necesitan un tratamiento temprano para evitar retrasos en su desarrollo.
Para poder costear el aparato auditivo que cambiará la vida de Thiago, su familia ha lanzado una colecta solidaria.
Están haciendo todo lo posible para brindarle la mejor oportunidad, pero ahora requieren la solidaridad de amigos, familiares y personas dispuestas a ayudar. Las aportaciones pueden comenzar desde los 100 pesos.
La familia agradece profundamente cualquier apoyo que puedan ofrecer y espera que pronto Thiago pueda disfrutar de los sonidos que lo rodean, especialmente la voz de sus padres.
