Este mes se inició en Japón la caza masiva de delfines en la zona de Taiji.

Varias organizaciones registran durante el mes de septiembre la brutalidad con la que son cazados estos delfines.

Durante la caza la organización Dolphin Project fue atestiguante de cómo una mamá delfín se acurrucó junto con sus crías para eludir ser cazados.

La madre se frotaba con el resto de su familia para tranquilizarlos ante la cercana presencia de los pescadores que desde las cinco de la mañana comenzaron con la matanza.

De acuerdo con Dolphin Project, este es el episodio más brutal que se ha observado en los últimos años, eran más de 12 botes rastreando manadas de delfines.

Buscaban acordonarlos para poder llevarlos a aguas poco profundas y así poder matarlos, cuatro de ellos nadaron hacía la playa y el resto de la manada los persiguió.

Así fue como los cazadores aprovecharon y muchos de los delfines resultaron dañados, uno de los más jóvenes se quedó dando vueltas en círculos pues estaba demasiado herido para seguir al grupo y escapar.

La caza de delfines es aceptada en Japón pues no existe una ley específica de protección para estos mamíferos.