Hay cuatro mujeres muy cercanas al presidente Andrés Manuel López Obrador.

La primera es por supuesto su esposa Beatriz Gutiérrez Müller, quien en una reunión de gabinete regañó al mandatario porque el recibo de luz llegó altísimo. Ella es la única capaz de decirle cosas por el estilo, es sin duda su mayor consejera.

La segunda es la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, quien ayer presentó un informe por sus 100 días de mandato, en donde dijo que su administración no está satisfecha con los resultados en materia seguridad a pesar de que hay ligeras tendencias a la baja en homicidios dolosos y robos de vehículo.

La mandataria explicó que los asesinatos pasaron de 5.19 diarios en promedio durante diciembre a 4.8 en lo que va de marzo, es decir, una reducción de apenas 0.39. Así van las cosas.

La tercera es la directora del diario La Jornada, Carmen Lira. Sobre su especial relación, en febrero pasado, se descubrió que el hijo mayor del tabasqueño vivía en una casa en Coyoacán, propiedad de Guillermina Áurea Álvarez Cadena, asistente y mano derecha de Lira.

La cuarta es Yeidckol Polevnsky, líder nacional de Morena, pero en las últimas semanas ha perdido influencia sobre el presidente, esto podría deberse a su forma de actuar y dirigirse ante los medios de comunicación, pero sobre todo por las divisiones que ha creado al interior del partido.

La ultima pifia de Polevnsky fue afirmar que en el partido se han infiltrado "sabandijas".

"Son muchas las sabandijas que se nos han infiltrado, son muchos los que están echándole el ojo al partido de una manera mezquina y perversa, porque están pensando que el partido tiene mucho dinero", expresó durante una reunión con mujeres morenistas.

La razón de estas declaraciones es debido a la pugna por el control del partido, que además se da en el contexto de los comicios electorales que se celebrarán en seis entidades. Pero es tanto el enojo y la división que la dirigente ha generado que ya se habla internamente de que sea desplazada de su cargo.