En los últimos años se ha registrado una proliferación de centros de matanza animal que operan sin ningún tipo de regulación sanitaria, alertó Christian Pérez, presidente de la asociación ganadera de Cuernavaca. Esta práctica, extendida en múltiples municipios, representa un riesgo directo para la salud de los consumidores.
Christian Pérez advirtió que existen numerosos sitios que, sin ser rastros municipales, se dedican al sacrificio de animales sin cumplir con las mínimas condiciones sanitarias. En muchos casos, la matanza ocurre directamente en los domicilios de los productores, lo que ha transformado estos espacios en puntos de sacrificio completamente irregulares. Asimismo, dijo que esta falta de control pone en entredicho la seguridad de la carne que llega al mercado local.
Frente a esta situación, el líder ganadero hizo un llamado urgente a las autoridades correspondientes, para que establezcan mecanismos eficaces de supervisión y regulación. Subrayó que la creación de programas específicos para combatir estos centros clandestinos es fundamental para proteger la salud pública y garantizar una cadena de producción cárnica segura.
Además, Pérez recordó que los municipios tienen la obligación de ofrecer el servicio de rastro, aunque en muchos casos esta responsabilidad no se cumple. Dijo que actualmente el rastro de Cuernavaca recibe ganado de otras localidades que carecen de esta infraestructura, situación que complica aún más el panorama.
En contraste con los centros clandestinos, los rastros municipales —como el de Cuernavaca— cuentan con supervisión veterinaria certificada. Sin embargo, Pérez expresó dudas sobre la carne que proviene de otras regiones y su paso por controles sanitarios. A pesar de que el rastro de Cuernavaca tiene la capacidad de procesar entre 200 y 250 reses por día, actualmente solo sacrifica unas 50, lo que evidencia la fuerte competencia de carne proveniente de canales irregulares.
La asociación ganadera insistió en que es urgente actuar para frenar la operación de mataderos clandestinos, cuya existencia compromete la salud de la población y distorsiona el mercado cárnico estatal.

Salvador Rosas / salvador.rosas@diariodemorelos.com
 

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