En Morelos, más del 12 por ciento de las adolescentes y mujeres jóvenes embarazadas presentan infección por Chlamydia trachomatis, una de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) más comunes y subestimadas en México, reveló un estudio realizado por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), encabezado por la investigadora Antonia Herrera Ortiz.

La investigación, publicada recientemente en la revista International Journal of STD & AIDS, se llevó a cabo entre 2018 y 2020 con la participación de más de 500 mujeres embarazadas de entre 12 y 24 años atendidas en centros de salud de Cuernavaca y Yautepec. El estudio detectó una prevalencia del 12.9 por ciento de infección por clamidia, porcentaje superior al reportado en estudios anteriores en el país.

Herrera Ortiz advirtió que la clamidia es una infección bacteriana de transmisión sexual que con frecuencia no presenta síntomas, pero puede tener consecuencias graves como infertilidad, embarazo ectópico, aborto espontáneo, parto prematuro y en casos severos, incluso la muerte del recién nacido.

“Es una infección silenciosa que afecta con mayor frecuencia a mujeres adolescentes y jóvenes por factores biológicos, conductuales y sociales. Su impacto es alarmante porque no se detecta durante el embarazo, ya que no está incluida en el tamizaje obligatorio, a diferencia del VIH y la sífilis”, explicó.

El estudio también encontró que el 18.5 por ciento de las mujeres infectadas con clamidia presentaban coinfección con herpes genital, lo que incrementa el riesgo de adquirir VIH y de transmisión vertical al bebé. Entre los factores asociados a la presencia de clamidia se identificaron el consumo frecuente de alcohol, el uso de antibióticos sin control, el uso de anticonceptivos hormonales y la falta de uso de condón.

“Uno de los hallazgos más preocupantes es que muchas jóvenes no usaron protección en su primera relación sexual. En Morelos, el 23 por ciento de las adolescentes ya han tenido al menos un embarazo entre los 14 y 19 años, lo cual habla de una exposición temprana y sin protección a infecciones”, señaló Herrera Ortiz.

Desde el ámbito académico, la especialista del INSP hizo un llamado a las autoridades sanitarias para que se incluyan más infecciones en los protocolos de diagnóstico durante el embarazo y se refuercen las campañas de educación sexual y promoción del uso del condón entre las juventudes.

“Todos estamos expuestos a las infecciones de transmisión sexual. Necesitamos darles visibilidad, educar a los jóvenes y garantizar acceso a herramientas de prevención y detección. Solo así podremos frenar la transmisión y sus consecuencias a largo plazo”, concluyó.

Los resultados del estudio respaldan la necesidad urgente de implementar programas de tamizaje sistemático para clamidia en mujeres jóvenes sexualmente activas.

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