El telón de la vida no siempre cae con aplausos; para Fernando Hernández Silva, mejor conocido en el mundo teatral como “El Fantasma”, la solidaridad de un amigo y la memoria de una lucha constante abrieron una nueva escena: un albergue del DIF estatal en el municipio de Emiliano Zapata será ahora su refugio tras semanas de vivir en situación de calle, en las bancas del zócalo de Cuernavaca.

Durante décadas, “El Fantasma” entregó su vida al teatro, no solo como forma de expresión artística, sino como trinchera de lucha social, según relataron personas cercanas a él. En los escenarios morelenses denunció injusticias, exaltó las causas del pueblo y defendió la cultura como un derecho universal. Sin embargo, los reflectores se apagaron a finales del 2024, y la falta de apoyo institucional, junto con problemas de salud y abandono, lo arrojaron a las calles, donde sobrevivía entre recuerdos, frío y hambre.

La historia tomó un giro el pasado 23 de mayo, cuando ingresó al Hospital General “Dr. José G. Parres”, gracias a las gestiones de su viejo compañero en la lucha social, quien no quiso permitir que la vida de Hernández Silva terminara en el olvido.

“Se fue a vivir conmigo, ya no podía seguir pasando frío en la calle. Pero su salud ya necesita otros cuidados”, relató su amigo, visiblemente conmovido. Fue él quien solicitó directamente el apoyo de la gobernadora Margarita González Saravia para lograr la atención médica y el traslado de “El Fantasma” a un espacio más digno.

En el hospital se le realizó un chequeo general para detectar enfermedades y dolencias. De acuerdo a su amigo, el actor se quejaba frecuentemente de dolor en una pierna, secuela de una mordedura de perro que podría estar infectada. Tras las valoraciones médicas, recibirá el tratamiento necesario y será llevado al albergue donde, por fin, podrá descansar bajo techo, con cuidados especializados y la posibilidad de convivir con otras personas de la tercera edad.

“Creo que va a estar bien, porque ahí podrá hablar con otros, compartir sus historias, sentirse acompañado”, dijo.

“Es duro para mí haber tomado esta decisión, porque pese a lo que se diga de él, es una persona noble, con muchos recuerdos de su vida en el arte, de sus batallas. Trataré de visitarlo, aunque sé que las reglas en esos lugares son muy estrictas”.

La historia de “El Fantasma” es también la de muchos artistas que dieron su vida a la cultura sin recibir el respaldo que merecen. Pero también es un testimonio de lealtad, de compromiso humano y de amistad que resiste incluso cuando todo parece perdido.

“No hay que dejar de hacer cultura, porque un pueblo con cultura es un pueblo libre y fuerte”, dijo alguna vez Hernández Silva en entrevista para Diario de Morelos, evocando las palabras de José Martí. Hoy, esa convicción sigue viva en él, aunque sus escenarios sean distintos.

En medio de la desmemoria y el abandono, el gesto del amigo y la intervención del gobierno estatal devuelven un poco de justicia a quien hizo del arte su trinchera. Fernando Hernández Silva, “El Fantasma”, quizá ya no recite monólogos sobre las tablas, pero su vida aún relata una historia digna de ser recordada.

Cumple los criterios de The Trust Project

Saber más

Síguenos en Google Noticias para mantenerte siempre informado

Sigue el canal de Diario De Morelos en WhatsApp