Tokio.- Los Juegos Paralímpicos de Tokio bajaron el telón con una emotiva y animada ceremonia en la que a través de la construcción de una ciudad sin barreras se mandó un mensaje de inclusión y diversidad que recogió París, sede de la próxima cita en 2024.

La ceremonia comenzó con una historia sobre un niño que fue testigo de los Juegos y cayó bajo el hechizo del llamado ‘efecto paralímpico’. Inspirado por las innumerables historias de superación que presenció a lo largo de los doce días de competición.

Una secuencia de sonidos y bailes con música electrónica dio protagonismo a Inma, una modelo virtual, justo antes de que en el centro del estadio irrumpiese la bandera de Japón ante la atenta mirada desde el palco del Príncipe Akishino, el hermano menor del emperador. Fue entonces cuando un coro de niños cantó el himno del país, en uno de los momentos más emotivos de la gala.

El desfile de los países según el alfabeto japonés con sus respectivos abanderados se produjo con un centenar de voluntarios bailando y aplaudiendo a su paso. Estos fueron dejando la bandera en un punto fijo para dar forma a una ciudad inclusiva, dónde brillasen las diferencias y todos tuvieran cabida.

360 Fuegos artificiales cambiaron el ritmo de la ceremonia para hablar del movimiento paralímpico, del que se intentó destacar su mensaje de integración a través de un discurso.


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