CUERNAVACA, MORELOS.- “No es posible que ya abrieran los table dance y los centros de rehabilitación no; esto está provocando un gran retroceso para quienes necesitan una rehabilitación”, se queja Rosy Linares, madre de Jesús Daniel, un niño de 8 años de edad, con Parálisis Cerebral Infantil (PCI).
La emergencia sanitaria decretada en marzo pasado por la pandemia ocasionada por el nuevo coronavirus, entre otras actividades, también cerraron los centros de rehabilitación integral que se encuentran en los municipios, así como el Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE), en donde se da atención a personas con algún tipo de discapacidad.
En el marco del Día de la Discapacidad, que se conmemora el 3 de diciembre de cada año, familiares de personas con discapacidad lamentan la situación en la que se encuentran, al considerar que han sido olvidados por las autoridades.
Desde que se decretó el distanciamiento social, los centros de rehabilitación fueron cerrados.
 “Ocho meses después ya casi todo está abierto, hasta los table dance están funcionando, pero las rehabilitaciones están detenidas, situación que es preocupante, porque está afectando el proceso de cada uno de los pacientes”, señala Rosy Linares.
Ella es mamá de Jesús Daniel, quien padece Parálisis Cerebral Infantil y epilepsia, sin mencionar la discriminación de la que son objeto día con día.
Rosy es madre soltera, y es la única persona que se hace cargo de Jesús Daniel, a quien lleva consigo a todos lados. Desde muy temprano sale a trabajar llevando a su hijo en la espalda.
Rosy está preocupada porque la falta de terapias de rehabilitación representa un alto riesgo de empeorar su condición física, como el caso de su hijo, quien está presentando un retroceso y una afectación en su calidad de vida. Si no recibe su terapia podría no aprender a caminar.
Para ayudar a su pequeño en casa trata de apoyarlo, y ahora, con la apertura de balnearios, ha buscado lugares en donde existe agua tibia; sin embargo, es costoso, ya que cada fin de semana se  traslada a una comunidad del estado de Puebla, lo que significa un gasto de 500 pesos, además de los medicamentos, ya que en ocasiones no se los entregan.

Por Marcela García / marcela.garcia@diariodemorelos.com