En el estado de Morelos, los municipios de Xochitepec y Coatetelco se preparan cada año para recibir el Día de Muertos con ceremonias llenas de color, arte y tradición, transformando sus calles y espacios en lugares de conmemoración y misticismo. Ambos municipios honran a sus difuntos con tradiciones distintivas: mientras que Xochitepec destaca por sus tapetes monumentales de aserrín, en Coatetelco las ofrendas colgantes ocupan un papel central.
XOCHITEPEC Y SUS TAPETES MONUMENTALES
Xochitepec es famoso por las impresionantes alfombras de aserrín de colores que sus habitantes elaboran en las principales calles. Estos tapetes, que requieren tres meses de preparación, son creados por los pobladores de las 14 colonias y pueblos originarios de la región, así como por la cabecera municipal conocida como Cerro de las Flores. Cada tapete narra una historia o leyenda local, recordando el pasado y las tradiciones del lugar. Con un diseño meticuloso, estos tapetes incluyen elementos culturales y detalles que representan la identidad de cada comunidad, y se convierten en una muestra de respeto y devoción hacia sus antepasados. Este espectáculo visual se podrá disfrutar hasta el cuatro de noviembre, y en el municipio también habrá actividades culturales, según información del municipio.
LAS OFRENDAS COLGANTES EN COATETELCO
En Coatetelco, las ofrendas adoptan una forma particular: son ofrendas colgantes que buscan simbolizar el punto de conexión entre el cielo y la tierra. Estas ofrendas se montan en una estructura de “huacapechtle”, un tejido de otate, o bambú nativo, que cuelga del techo y es decorado con tirantes de lazo. Sobre una base de hojas de plátano se colocan flores de cempasúchil, velas, agua, sal, fruta, pan, chocolate, incienso y platillos tradicionales como el mole verde. También se añaden calabazas, mazorcas y herramientas de trabajo, evocando el contexto agrícola de la región.
La celebración en Coatetelco inicia el 28 de septiembre, en honor a San Miguel, con la primera ofrenda que se lleva al panteón. Las tumbas se adornan con cruces y coronas de flores de papel, y las ofrendas incluyen maíz, cacahuate y calabaza, principales productos de la región. A este ritual le llaman “la elotiza”, ya que el maíz es un símbolo de la abundancia de sus tierras.
Del 28 de octubre al 2 de noviembre, los habitantes continúan con sus ofrendas. El 28 de octubre se destina para las “ánimas solas” o para aquellos que fallecieron de forma trágica, a quienes se les ofrece dulce de calabaza. El 31 de octubre se dedica a los niños y a quienes murieron antes de nacer, mientras que el 1 y 2 de noviembre se realiza la gran celebración para recibir a las almas de todos los muertos y luego despedirlos en paz.
Ambos municipios de Morelos reflejan en sus costumbres el profundo respeto y amor que tienen por sus seres queridos que han partido. Xochitepec y Coatetelco no solo mantienen sus tradiciones vivas, sino que también muestran al mundo la riqueza de su herencia cultural, logrando que el Día de Muertos en estas comunidades sea una experiencia que conecta a vivos y muertos en un encuentro lleno de simbolismo.
