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Cuernavaca, Morelos.- Desde la madrugada de ayer, los feligreses de la capital realizaron diversas actividades en conmemoración a la Virgen de Guadalupe en distintas iglesias y colonias de Cuernavaca, entre ellas: Gualupita, El Calvario y la capillita “El Rayito”, en San Antón.
Entre Mañanitas, brinco de chinelo y melodías dedicadas a la morenita, los habitantes demostraron el fervor que le tienen a la madre de Dios, que un 12 de diciembre de 1531 se apareció al indio Juan Diego en el Cerro del Tepeyac.
De esa fecha hasta nuestros días, el fervor por la Guadalupana ha crecido, lo que lleva a la población a vestir a sus hijos de “inditos”, y venerar a la Virgen con peregrinaciones, carreras, ferias y bailables tradicionales.
Desde muy temprano, guadalupanos se dieron cita en las iglesias para cantarle Las Mañanitas a la Virgen morena, para después bailar al son de musca de banda y chinelos.
En los tres puntos mencionados, se ofreció una pequeña feria en donde se vendieron diferentes antojitos como pan de feria, quesadillas, tacos y demás.
También se contó con diferentes procesiones donde niños y adultos le cantaron a la Virgen de Guadalupe.
Las principales iglesias ofrecieron misas en distintos horarios, culminando con una quema de castillos en San Antón.
En cada parroquia de la capital, los cohetes anunciaron desde temprano la celebración, y las iglesias lucieron abarrotadas.

Fe y tradición
La veneración a la llamada Patrona de México se combinó con la costumbre del baile del chinelo, que no pudo faltar en este festejo.

De todas las edades. Niños y adultos mayores, varias generaciones presentes en la veneración a la Virgen de Guadalupe.

"Siempre traigo a mis hijos, aún están chicos, pero quiero que la tradición permanezca en la familia.” Genoveva Delgado Salgado, ama de casa que visitó El Calvario

1531 es cuando se apareció a Juan Diego en el Tepeyac
485 años de venerar en México a la Virgen de Guadalupe

Para tomar fuerzas
No faltaron los puestos de comida, donde los feligreses se abastecieron para continuar los festejos que se prolongaron hasta la noche.

Alegría. Feligreses esperando les permitieran el ingreso a la capilla El Rayito, en el poblado de San Antón.

"Es una tradición muy nuestra que ojalá nunca se muera.” Jacinta Hernández, empleada, quien visitó San Antón

Por: Ddm Staff / [email protected]