En política, los informes de gobierno suelen convertirse en pasarelas de aplausos, cifras infladas y discursos cuidadosamente diseñados para la ovación. Sin embargo, la ciudadanía ya no está para ceremonias triunfalistas ni para narrativas de fantasía. Lo que la gente quiere —y merece— es claridad, saber qué se hizo, qué no se hizo y hacia dónde va el estado. El reciente informe de la gobernadora de Morelos fue, en términos generales, un ejercicio ordenado y con intención de mostrar rumbo. Se presentaron avances en materia social, inversión en infraestructura y acciones en seguridad. Pero más allá del formato y del discurso, vale la pena revisar el fondo. En seguridad pública, el tema que más preocupa a las familias morelenses, el mensaje oficial habla de coordinación institucional y fortalecimiento de las corporaciones. Es cierto que se han impulsado operativos y esfuerzos conjuntos, pero la percepción ciudadana sigue siendo un reto mayúsculo. En colonias de Cuernavaca, Jiutepec, Temixco y Cuautla, la gente todavía expresa temor por robos, extorsiones y violencia. Gobernar no sólo implica actuar, sino lograr que la población sienta resultados tangibles en su vida diaria, la realidad es muy complicada, el trabajo diario está bien hecho, pero falta mucho por hacer. La lucha por la seguridad es contante, se hace un gran esfuerzo por que se ha tenido que restaurar todo, el C-5 estaba deshecho y habrá que buscar quién es el responsable. En materia económica, el informe destacó la atracción de inversiones y el apoyo a programas sociales. Sin embargo, el gran desafío continúa siendo el empleo formal y bien remunerado. Morelos necesita crecimiento productivo sostenido, no sólo transferencias asistenciales. Las pequeñas y medianas empresas, que son el motor real del estado, demandan condiciones claras, seguridad jurídica, simplificación administrativa y certeza fiscal. Sin dinamismo económico no hay bienestar duradero. En infraestructura se anunciaron obras y rehabilitaciones importantes. Algunas son necesarias y responden a demandas históricas. No obstante, la pregunta obligada es si existe una planeación integral de largo plazo o si se trata de acciones dispersas. La ciudadanía ya aprendió que cortar listones no siempre significa transformar realidades. En el ámbito político, la gobernadora ha mantenido un estilo que busca conciliación y diálogo institucional. Eso es positivo en un estado donde la confrontación ha sido costumbre. Pero el liderazgo también se mide en la capacidad de tomar decisiones firmes cuando el momento lo exige. Gobernar no es solo administrar; es asumir costos y enfrentar inercias. Es justo reconocer que el arranque de cualquier administración implica ordenar finanzas, reorganizar estructuras y establecer prioridades. También es cierto que Morelos arrastra rezagos estructurales que no se resuelven en meses. Pero el bono democrático no es infinito. La ciudadanía evalúa resultados, no intenciones. El informe dejó claro que hay una narrativa de trabajo y una ruta planteada. Ahora viene lo más importante, que los datos se traduzcan en cambios perceptibles. Menos discursos y más indicadores verificables. Menos propaganda y más transparencia. Menos eventos y más seguimiento puntual a compromisos. Morelos necesita estabilidad, crecimiento y seguridad. La gobernadora tiene la responsabilidad histórica de encabezar ese proceso. Su informe marca un punto de evaluación, no de celebración automática. Reconocer avances no implica ignorar pendientes. Señalar áreas de oportunidad no significa descalificar. La madurez democrática exige eso: equilibrio. Ni aplauso fácil ni crítica automática. Trabajo medible, resultados claros y rendición de cuentas constante. El informe ya fue presentado. Ahora toca que la realidad cotidiana confirme lo que el discurso prometió. Margarita es una mujer trabajadora que diariamente visita diferentes comunidades; fue una primera etapa, pero ahora hay que poner la casa en orden, y gobernar, ya que ahora si en todos lados la conocen. ¿No cree usted? El veintisiete de marzo se realizará el tradicional y gran “Baile de los Cuernavacos” en “Mañanitas Casa Nueva”, con la coronación de nuestra reina 2026 Rebeca Krause, con cena de gala y magnifica orquesta en vivo. Para volvernos a ver. No se lo pierda, los boletos con el Lic. Cortés en Comonfort 13 y en los telefonos 777 3145191 y 777314 5189. Los esperamos.

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