Una voz más de un diputado se une a la del Presidente de la Comisión de Hacienda, quien señaló que el órgano de fiscalización del Congreso no cumple con lo que es su cometido.
La verdad es que nunca ha cumplido, sino que se ha utilizado para amenazar y sacar acuerdos de los diputados con los presidentes municipales durante muchos años; el órgano ha sido en verdad inútil para la transparencia que todos los ciudadanos queremos.
Si nos vamos dando cuenta, muchos de los presidentes municipales se vuelven ricos en solo tres años y varios de sus empleados también; la razón es que el órgano de fiscalización no sirve y no fiscaliza realmente, sino que es un medio de presión para buscar negociaciones que no benefician a los ciudadanos, sino a los diputados en turno. Por eso es interesante que hayamos visto ayer que el Diputado Coordinador del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano, Julio César Solís Serrano, presentó una iniciativa para crear un nuevo órgano técnico de fiscalización, auditoría, control y evaluación, denominado Auditoría Superior de Fiscalización del Estado de Morelos (ASFEM).
Ante sus homólogos, denunció que, prácticamente desde su creación, los resultados que ha dado la Entidad Superior de Auditoría y Fiscalización (ESAF) han sido nulos, cosa que es totalmente cierta, siendo inexistente para la actual legislatura forma alguna de analizar, aprobar, modificar o sancionar el correcto uso de los recursos públicos y las cuentas públicas de varios ejercicios fiscales.
Esto, expresó Solís Serrano, por la sencilla razón de que a la fecha no se han revisado, auditado y fiscalizado por el ente técnico “por las razones y motivos cualesquiera que éstos sean”.
En su disertación, el diputado tiene razón, la verdad es muy clara, el órgano no ha servido para lo que fue creado y sólo ha sido una chamba más para uno de los diputados en turno, que a través de él sólo han logrado negociaciones para su beneficio propio y para nada ha cumplido su función; y luego con la selección que hicieron el trienio pasado con una pobre mujer, que dice ser profesionista, pero que en verdad no tenía ni idea de cuál era la verdadera razón de que exista este organismo que debe ser fundamental para la transparencia de los recursos públicos en los Ayuntamientos y en las empresas y secretarías del Gobierno del Estado y del Tribunal Superior de Justicia.
El diputado fue claro al explicar que ejercer un presupuesto de 34 millones de pesos cada año, a partir de su creación, da un total de más de 200 millones de pesos, provenientes de los impuestos de los morelenses, gastados inútilmente.
Por lo tanto, propone la extinción del órgano técnico de fiscalización, auditoría, control y evaluación del Congreso del Estado, denominado Entidad Superior de Auditoría y Fiscalización (ESAF) y la creación de uno nuevo, denominado Auditoría Superior de Fiscalización del Estado de Morelos (ASFEM), dotado de una legitimación como un ente con personalidad jurídica y patrimonio propios para la consecución de sus fines.
Además, se plantea que el presupuesto que se le otorgue al nuevo ente de fiscalización consista en un porcentaje del 10 por ciento del total del presupuesto del Poder Legislativo, lo que le representará, tan solo para el próximo año, más de 10 millones de pesos extra, “lo que sin duda alguna repercutirá en un mejor desempeño de sus funciones y atribuciones”, dijo.
“Lo antes expuesto no es producto de un impulso personal o de ligereza de pensamiento, sino de una facultad constitucional que debemos ejercer en cumplimiento por lo expuesto en la Constitución”, añadió.
La iniciativa a la Constitución Política del Estado fue turnada a las Comisiones unidas de Puntos Constitucionales y Legislación, así como Hacienda, Presupuesto y Cuenta Pública.
La verdad es que la iniciativa al parecer es buena, ahora sería importante que conociéramos los ciudadanos cómo van a seleccionar a quien lo dirija, ahí deberá de tomar el cargo una persona con experiencia que conozca del funcionamiento del gobierno y de los ayuntamientos, y que tenga una carrera de contabilidad y administración para que sepa la manera en que debe de trabajar cada uno de los órganos a fiscalizar, pues no puede ser una persona sin experiencia porque -por muy profesionista que sea- si no conoce como funcionan los órganos a fiscalizar- no podrá con el cargo o saldrá exactamente lo mismo que ha venido pasando durante muchos años.
Además, deberá tener prestigio o, al menos, conocimiento público de ser una persona honesta en los cargos que ha desempeñado; sólo así valdrá la pena, porque el problema es que lo conviertan en decisión política y ya no funcione. ¿No cree usted?
Por: Teodoro Lavín León lavinleon@gmail.com Twitter: @teolavin
