Hoy se cumplen 52 años desde la matanza más grave de jóvenes en la historia de México, con la famosa masacre de Tlaltelolco, que es el parteaguas de la historia contemporánea de nuestro país y, nos guste o no, aquella sangrienta noche en Tlaltelolco es fundamental para entender la historia política de México.
A partir del martirio de los jóvenes universitarios las cosas cambiaron en el país y se dio el inicio de una nueva relación entre el gobierno y las universidades, así como el rechazo a la figura presidencial que representaba el autoritarismo de la época.
Al parecer, y a pesar de la democratización del país, las cosas no han cambiado y la falta de conocimiento o el hartazgo del mexicano nos ha hecho volver al tiempo de la gran fuerza priista, teniendo un partido en el gobierno con mayoría en la Cámara de Diputados. Esto, desde luego, no es bueno para una nación democrática, la división de poderes es algo importante para guardar los equilibrios.
En Morelos vivimos un momento muy difícil con el asesinato de un político relacionado directamente con el periodismo, como lo fue Juan Jaramillo, y traerá consecuencias en el proceso electoral que estamos viviendo. Al parecer, las causas de ese hecho son políticas y son las de los grupos que se pelean el poder en la entidad.
Pero para los cuernavacenses es un motivo más de angustia ver que las ejecuciones pueden darse a plena luz del día y con una impunidad increíble; para variar, la policía llegó ya que todo había pasado, buscó y busco y no encontró.
Peligroso es lo que sucede en Morelos y peligroso para todos los que nos dedicamos al periodismo y damos nuestra opinión, así como para todos los que quieren llegar a nuevas posiciones.
El problema de los candidatos es que las campañas y las precampañas que deben de realizar tienen que hacerse de manera diferente, pero muchos de ellos están utilizando los métodos tradicionales y, por supuesto, eso no les va a salir muy bien que digamos.
La situación política y económica del estado y del país no es la mejor, la pandemia y la caída de la economía nos dan una nueva visión de lo que sucede. Se han perdido millones de empleos y, a pesar de que a últimas fechas, según el IMSS, se han empezado a recobrar, esta recuperación se da de manera muy lenta.
Ayer hubo ya los dos cambios de consejeros electorales en el Impepac, llegan Elizabeth Martínez Gutiérrez y Pedro Gregorio Alvarado Ramos, pero ahora hay que ver cómo se agrupan, pues la presidenta sólo tenía uno de los anteriores y son tres nuevos consejeros: una que llegó hace un mes América Patricia Preciado Bahena y los otros dos el día de ayer, así que está completo el consejo para iniciar el proceso. Esperemos que la división de los consejeros, provocada por el ex secretario general y ahora consejero, no se vuelva a dar de manera tajante, ya que, supuestamente, cada consejero representa a la sociedad y no puede o no debe de hacer grupo, sino votar de acuerdo con su criterio propio. Las mañas del viejo consejero panista se extienden y tienen que tener cuidado los nuevos consejeros de no ser manipulados por él.
Su responsabilidad es muy grande, pues tienen la gobernabilidad del estado en sus manos para los últimos tres años de la administración, y la situación en el estado no es la mejor.
La intervención en la elección del INE, de acuerdo con mi criterio, le quita independencia al instituto local, pero la ley es así y hay que respetarla; por eso es tan importante que, de una u otra manera, los consejeros no formen grupos, sino que, por el contrario, se avoquen a aprender cada día más para resolver una problemática que en verdad va ser muy complicada con boletas con más de 20 candidatos para un cargo.
La pulverización del voto será grave y la casilla única –para su servidor un error– traerá mayor número de problemas con mesas de más de 40 personas. La capacitación la hará el INE y no el instituto local y, como veremos, tendrá mayor número de atribuciones.
Las elecciones son todas diferentes, eso sí es cierto, pero la complicación de una elección como la que se avecina no es nada simple, porque la sola cantidad de candidatos complica las cosas; esperemos que la mafia que había creado el consejero Rodríguez desaparezca para beneficio de la institución, y que se dedique a su trabajo y no se lleve hasta los garrafones de agua a su casa, como cuando era secretario general, y le permita a la institución y a sus compañeros votar libremente de acuerdo con su criterio.
Hoy, 2 de octubre, necesitamos tener esperanza pero la hemos perdido con los últimos acontecimientos. Protestamos por la inseguridad en que todos vivimos y exigimos seguridad y libertad que tanta falta nos hace. ¿No cree usted?
Mi más sentido pésame a la familia Jaramillo Frikas. A los hijos de Juan y a sus hermanos un abrazo solidario.

Por Teodoro Lavín León / lavinleon@gmail.com / Twitter: @teolavin

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