En un verdadero negocio se ha convertido la toma de casetas de autopistas en este país. Con el respeto que me merece la autoridad, el desorden que se genera y los miles de millones de pesos que se pierden le está haciendo mucho daño al erario público, pero lo peor de todo es el mal ejemplo a los jóvenes menores de edad que se están involucrando.
Por lo pronto, en un excelente trabajo, el Gobierno del Estado desalojó la caseta de Alpuyeca de un grupo que la tenía tomada.
En Morelos no hay excepción; en el caso de la que se ubica en Alpuyeca, sobre la autopista del Sol, es tan grave que existe competencia entre dos grupos rivales que un día sí y otro también luchan por ser los primeros en llegar, pues en menos de tres horas obtienen alrededor de medio millón de pesos.
Ayer por la mañana, en un vídeo subido a las redes sociales, se observó cómo un grupo de jóvenes agrede un autobús de pasajeros que, según se presume, era utilizado por otra organización que pensaba tomar la caseta de cobro.
Los mismos sujetos que apedrearon al autobús alcanzan a decir que ya antes les habían “partido su madre”, refiriéndose a quienes iban de pasajeros en la unidad secuestrada.
Las quejas de parte de automovilistas y de empresarios del transporte federal y turístico son continúas, sin que hasta ahora el gobierno federal haya levantado la voz o dicho algo al respecto.
Según el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, la Guardia Nacional se haría cargo de la vigilancia y protección de las casetas de cobros en las autopistas, pero el desorden continúa y es necesario poner ya un hasta aquí a estos grupos que, sin razón que no sea económica, golpean las finanzas nacionales y agreden a quienes no les dan la cooperación.
Los encapuchados se apoderaron de la vialidad de la caseta de cobro del poblado de Alpuyeca y el dinero que estaban recaudando, mediante una cooperación forzosa, era de no menos de 50 pesos por automóvil o vehículo pesado o de pasajeros. Según esa gente, el dinero sería utilizado para la compra de despensas para ser entregadas a los habitantes de la zona alta de la Sierra del Estado de Guerrero, lugar en donde viven en extrema pobreza.
Trabajadores dieron a conocer que la toma u ocupación de las casetas se convirtió en el gran negocio, porque en unas tres horas, “cuando mucho”, llegan a obtener más de 500 mil pesos. “Nada más hay que ver el flujo vehicular y calcular cuántos vehículos pasan por hora, ahí nos podemos dar cuenta de la magnitud de los ingresos que se obtienen”, dijeron.
Indicaron que también está tomada la caseta en la Ciudad de México, en Tlalpan, y ahí el flujo vehicular es todavía mayor y los grupos, que en su mayoría se hacen llamar revolucionarios zapatistas o de índole semejante, sin serlo, se apoderan de las vías, acusan varios de los inconformes.
La ventaja es que se detuvo al primer grupo y servirá de escarmiento a los demás; lo más grave es que no sólo son adultos los delincuentes, sino que, según informa el Fiscal General del Estado, Uriel Carmona Gándara, de los 78 detenidos por toma de casetas 21 son menores de edad.
En conferencia de prensa, el fiscal explicó que, de esos menores, 16 son del sexo masculino y cinco del femenino, además de 43 hombres adultos y 14 mujeres.
También informó que, de los 78 detenidos, 61 son originarios del estado de Guerrero, 15 de Morelos, uno de la Ciudad de México y otro más de Michoacán, pero aún se desconoce si pertenecen a un grupo subversivo.
Dijo que la recuperación del control de la caseta de peaje de Alpuyeca en la Autopista del Sol fue motivada por una denuncia ciudadana. Además, sobre la situación jurídica de los detenidos, explicó que aún no se ha establecido qué delito o delitos se les imputarán, pero precisó que la acción penal pudiera ser por secuestro y robo.
Lo importante es que la autoridad vaya tomando cartas en el asunto, porque no es justo que se llenen de dinero quienes sólo se dedican a violar la ley y, sobre todo, que permitan la participación de menores de edad que aprenden con el ejemplo.
Bien por la autoridad, ya era justo y necesario que se tomaran medidas para eliminar esa clase de conductas perniciosas. ¿No cree usted?

Por Teodoro Lavín León / lavinleon@gmail.com / Twitter: @teolavin