El día 2 de enero arrancaron las precampañas, que deberán finalizar el próximo día 31 de este mismo mes.

El periodo de precampañas, dice la ley, es la etapa para que los partidos políticos elijan al interior de su estructura, de manera democrática, a las personas que los representarán como candidatas y candidatos para la elección de junio de 2021.

Se entienden como actos de precampaña electoral a las reuniones públicas, asambleas, marchas y, en general, aquellos actos en que los aspirantes a una candidatura se dirigen a los afiliados, simpatizantes o al electorado en general, con el objetivo de obtener su respaldo para ser postulados como candidatos a un cargo de elección popular.

La ley es muy clara al señalar que las y los precandidatos pueden recibir dinero de origen público y dinero privado, pero el monto de financiamiento privado no debe ser mayor al monto del financiamiento público, y no pueden realizar actos anticipados de campaña.

Todos, de manera equitativa, tienen acceso a los spots de radio y televisión únicamente por medio de los tiempos que le corresponden al partido político al que pertenecen; por cuenta propia no pueden contratar o adquirir propaganda, pero pueden difundir propaganda de precampaña y ésta debe señalar de manera expresa su calidad de precandidatos.

Deberán de cuidar no violar la ley, ya que no podrán pintar, fijar o colgar propaganda en postes de energía eléctrica o de telefonía, puentes, semáforos, en lugares considerados turísticos, árboles, pavimento de calles, calzadas, carreteras, centros históricos, aceras, guarniciones, parques y jardines o plazas públicas, como tampoco en monumentos históricos o artísticos, edificios públicos, zonas arqueológicas o históricas, edificios, terrenos y obras de propiedad particular sin la autorización del propietario o de quien deba darla conforme a derecho; igualmente la prohibición se refiere a cerros, piedras, barrancas, colinas y demás accidentes geográficos.

No podrá colocarse, fijarse y distribuirse, propaganda de precampaña al interior de las oficinas, edificios y locales ocupados por la administración de los poderes públicos y organismos descentralizados en todos los órdenes de gobierno, de los órganos constitucionales autónomos y de los planteles educativos públicos.

Deberán respetar el periodo establecido para las precampañas, así como los aspirantes no podrán participar simultáneamente en dos o más procesos internos de partidos.

En las precampañas, los partidos políticos, precandidatos, simpatizantes y aspirantes están obligados a retirar su propaganda.

La autoridad electoral será la responsable de que la propaganda sea retirada por los partidos políticos; en caso de que esto no suceda, lo mandará retirar la autoridad electoral y descontara de las prerrogativas del partido en cuestión el gasto por retirar la propaganda.

La verdad es que los partidos no han dispuesto de una precampaña como debería de ser, ya que la pandemia y los líos en los que están metidos los partidos no les ha permitido hacer una verdadera campaña.

Por la coalición de Morena, PES y Nueva Alianza el candidato está seguro, quien a pesar de la oposición de los miembros del Consejo se impondrá por el apoyo del Comité Directivo Nacional; al parecer, la dirigencia local y el consejo ya tienen vencido el periodo y de ahí se van a agarrar legalmente para quitarles la facultad de poder impugnar la coalición, y aunque legalmente no puedan, esto dividirá a Morena y el voto de la mayoría puede irse a otro de los partidos, sobre todo ahora que existen tantas opciones.

Por su parte, el PRI-PRD en Cuernavaca ya tronó y, al parecer, será libre la selección. Se apuntan el buen Rafa Cepeda, que trabaja realmente por el PRI, y ahora el ex diputado Arizmendi que se fue al PRD y ahora dice estar de regreso; la candidatura del primero sería una verdadera nueva manera de nombrar a un candidato, pero el segundo no tiene ninguna posibilidad.

En el PRD, al parecer va Toño Sandoval con los bemoles que sabemos tiene en este momento ese partido.

En el PAN la cosa se está poniendo interesante, se registró José Luis Urióstegui, pero también Juan Pablo Adame, quien a querer o no tiene el apoyo de lo que fue la “Sagrada Familia”, que revivirá a muchos ex funcionarios, lo que hará una interna interesante; es un golpe para el abogado litigante que, según la dirigencia, sería el representante, pero la inscripción del hijo del ex gobernador lo pone en entredicho y le dividirá más el voto panista.

Otro que trabaja diariamente es Matías Nazario, quien verdaderamente está trabajando desde la base. El ex legislador cuenta con apoyos importantes y los recursos necesarios y puede fácilmente dar la sorpresa por ser el más consistente de los candidatos.

Las cosas están así por Cuernavaca, y ahora hay que esperar a los candidatos a diputados para ver qué ofrecen los partidos políticos; pero esperemos que los candidatos cuando menos sepan lo que es un diputado y cuáles son sus deberes hacia la ciudadanía, para que no nos pase como con la actual legislatura, y que tengamos por fin un Congreso que valga la pena. ¿No cree usted?

Por TEODORO LAVÍN LEÓN / lavinleon@gmail.com / Twitter: @teolavin