Los números que nos dan sobre la inseguridad supuestamente son muy buenos, pero las noticias diarias nos dicen otra cosa; al primo de una de mis alumnas lo secuestraron; sólo el día 22 de octubre, que fue sábado, ejecutaron a un taxista  en Tequesquitengo y se llevaron el vehículo; encuentran el cadáver de un hombre en Tepoztlán, colindado con el Municipio de Jiutepec por el rumbo de la Colonia Otilio Montaño; muere asaltante en la ruta 19 al forcejar con el chofer y producirse un choque, en la colonia Amador Salazar; ejecuta comando armado a ex policía en restaurante de Casahuatlán, municipio de Amacuzac; al día siguiente denuncian el secuestro de un joven en Jojutla; encuentran ejecutado a taxista reportado como desaparecido desde el 14 octubre y aparece en la colonia Loma Bonita de Tepoztlán; es ejecutado un joven de 19 años en el poblado de San Agustín; en Mixtlalcingo, municipio de Yecapixtla,  dos sicarios motociclistas ejecutan  a un hombre que dormía en su casa, a las ocho de la mañana; encuentran estrangulado a un hombre en Cuautla,  en la colonia Plan de Ayala. Como podemos ver, en sólo dos días la inseguridad fue impresionante, y nadie entiende cómo los números son otros. Pero esta es la realidad, al menos la que conocemos.
El gobierno pone en práctica muchos planes, tenemos cámaras de vigilancia en todo el estado y se han invertido millones y millones en los proyectos de seguridad; pero, como podemos ver, la realidad es algo que no cambia, podrá haber mucho trabajo pero algo flota en el ambiente y los ciudadanos tienen miedo. Las calles entre semana son verdaderamente un campo para carreras, ya que no encuentras carros  en ellas; los robos y los asaltos están a la orden del día y muchas de las familias están pensando en irse porque a uno de los cercanos lo asaltaron y lo golpearon, a la semana siguiente le quitaron el carro a mano armada y a los dos días se metieron en su casa a robar. ¿Resultado?, se van para otra parte porque la madre está histérica; esa realidad no la ven las autoridades y no la entienden. Según ellas, los problemas son más de percepción, pues la gente se siente insegura y sólo donde hay algo oficial sobra la seguridad.
Pero el Congreso, que debería de exigir a nombre de los ciudadanos que la situación se calme, no sirve para nada; sólo son “levanta dedos” de acuerdo a lo que les pagan, han olvidado a la población que representan y vivimos en una ciudad en la que cada día crecen más los hoyos, no existe alumbrado público y te quieren cobrar como si vivieras en fraccionamiento de lujo, sin que los servicios verdaderamente sirvan, los camellones en la ciudad están abandonados, la hierba crece a su antojo y la basura llena las esquinas, donde de vez en cuando pasan a recogerla después de que los perros y los pepenadores ya dejaron un reguero en la zona.
Pero, eso sí, las autoridades son buenas para exigir aunque no tienen idea de cómo funciona la ciudad y cada día estamos peor. Y como le echan la culpa sólo al Mando Único de la inseguridad, se lavan las manos y no les importa lo que sucede.
Fueron electos para darle al municipio seguridad y servicios; si la seguridad queda al Mando Único y no funciona es problema del alcalde, que no puede evitar esa responsabilidad; si él firma un convenio, él debe de exigir porque es el responsable de acuerdo a la ley, es administración pública, no es cosa de que “me cambio de camiseta y ya está”, son obligaciones que se adquieren cuando se protesta un cargo de  elección popular.
Creo que no han entendido su responsabilidad, pero la verdad es que los ciudadanos vivimos en una ciudad donde el crimen es cotidiano; el robo en la calle es de todos los días; el tráfico no funciona porque no hay autoridad; la policía de tránsito nada más está para ver a quién “muerde” o qué placa quita, pero no levanta infracciones a los taxistas y a los ruteros, que hacen lo que se les da la gana y que embisten con sus unidades a cualquiera, circulan por el carril que se les antoja y a querer o no se paran donde quieren, sin importar que estén deteniendo a toda una avenida, sin que nadie les diga nada; la autoridad no existe y tenemos una ciudad con pésimas banquetas, donde la destrucción de ellas y la falta de mantenimiento a los pequeños prados es lo que vemos todos los días.
La impunidad es parte de la vida diaria y cada quien hace lo que quiere porque no hay respeto por nada ni por nadie; por eso mantuvieron en las fiestas patrias cerrada la Plaza, porque saben que no los respetan, además de que no conocen las tradiciones y después de más de cien años no hubo juegos florales, pues no saben con qué se come eso. Los ciudadanos estamos hartos de ser gobernados por quienes no entienden ni la o por lo redondo, la función pública no es un juego y en esta ciudad -la verdad- las cosas no funcionan, por lo que estamos cansados, con miedo y hemos perdido la esperanza de que esto se mejore. Hay molestia y hartazgo, y las consecuencias, les guste o no, pronto las verán. Si no, al tiempo. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León / [email protected] / Twitter: @teolavin

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