Hay quien dice que todavía es imposible ganarle a Morena en la siguiente elección. Yo creo que eso no es cierto, sino al contrario, el problema de los ciudadanos es que la mediocridad de los otros partidos ha hecho que no exista una verdadera oposición.
Es tan simple comprobarlo como ver que todos los socios, incluidos los de Morena, andan de limosneros recogiendo a cualquiera que tenga más de mil ciudadanos bajo su control; la pulverización del voto va a ser grande, pero no tanto como si se hubiera conocido a los verdaderos dueños de los partidos, los cuales son, normalmente, cartuchos quemados en la política local.
El problema de la oposición, es la oposición, pero su ventaja es la mediocridad de los candidatos de Morena. Por ello, los opositores tratan de hacer algo, pero lo hacen mal. En primer lugar, siguen con sus mismos tatemados funcionarios y precandidatos en los que ya nadie cree; en segundo, no entienden lo que es ser oposición y quieren ganar pero quedar bien con “el que está” y un día se les ilumina el cerebro y de inmediato, en una declaración, habla mal del gobierno sin la menor importancia, lo que se pierde de inmediato en el abismo de las noticias que tan bien maneja el promotor nacional de Morena: el Presidente de México.
No hay un liderazgo de alguien sensato con conocimiento real de la situación en el estado y en el país. Los liderazgos están escasos y a quien le sobra experiencia y honradez le falta dinero, y al que le sobra éste no tiene experiencia y, por lo tanto, de su honradez hay que dudar.
La ciudadanía está expectante sobre a quién apoyar, hay muchos que recorren calles, pintan banquetas o recogen papeles en las barrancas o “sanitizan”, según ellos. Qué ganas de perder el tiempo. Creen que esa es una precampaña, y sé que lo fue en el pasado, pero las condiciones políticas del presente han cambiado ya que las familias están en el hogar no por gusto, sino por la pandemia, y están mucho más unidas que antes, ahora discuten y comentan las situaciones políticas.
Los liderazgos en las colonias se han perdido porque se han corrompido, le reciben todo a todos y no se comprometen con nadie, así que es como tirar el dinero al caño. Existen muchos que en realidad tienen influencia, pero ahora es diferente y los jóvenes van a tener más que ver que los adultos en los tiempos tradicionales.
En las familias el deterioro de la política ha sido brutal, tenemos un presidente que ha dividido al país en dos y que, con una gran habilidad única en la historia de México ha logrado debilitar a los demás partidos de tal forma que están en un segundo plano detrás de él que dicta la agenda semanal y utiliza distractores hasta de lo más inverosímil, en los cuales ha logrado involucrar hasta a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, como ése de una consulta que no es necesaria.
Si, como se acaba de señalar para defender la desaparición de los fideicomisos en los que existieron durante los dos últimos sexenios violaciones graves en lo que a honestidad se refiere, y el Gobierno de la República en verdad quisiera meter a la cárcel a los políticos y funcionarios rateros del nivel que sean, y tiene las pruebas en su contra, sólo tendría que denunciarlos a la Fiscalía para que la justicia actúe; no necesita de consultas ni nada, pero el presidente utiliza el escándalo para mantener la noticia a su alrededor, crear polémica y distraer a los ciudadanos para que no nos demos cuenta de lo bien o mal que nos va; su habilidad es impresionante, sabe sacarse de la manga cualquier cosa para virar el rumbo de la atención pública. En definitiva, no necesita de consultas para meter a la cárcel a nadie, y no lo va hacer o ya lo hubiera hecho. Nada más nos da atole con el dedo y no hay quien lo desenmascare.
No tenemos líderes y el mandatario no tiene oposición verdadera a su liderazgo; no existe hombre o mujer en el país que haya tenido la valentía de oponérsele de frente; quizás uno que otro periodista, pero no un líder político. Lo más que han hecho es mandarle cartas.
El problema es que no hay oposición. Si en Morelos nos pusiéramos de acuerdo e hiciéramos una campaña sobre cómo se debe votar y por cuales elementos positivos, y no dejáramos en libertad a nadie para que nos manipule, se podría ganar fácilmente con figuras de prestigio que sean conocidas de los ciudadanos, y no votar por cualquier lidercito ambicioso de poder y de dinero que, por trabajar en una cámara, ya puede ser candidato.
Necesitamos gente que maneje verdaderamente con eficiencia el poder, ciudadanos que repercutan en este momento tan importante en las familias, que puedan hacer la diferencia, pero el líder en Morelos no lo veo; ojala lo encontráramos. ¿No cree usted?
Por Teodoro Lavín León / lavinleon@gmail.com / Twitter: @teolavin
