Para las diferentes comunidades del estado, las elecciones más importantes son las de sus autoridades auxiliares, las que no tienen un reconocimiento legal oficial verdaderamente, ya que de acuerdo a la legislación actual no tienen ingresos propios y no tienen derechos para cobrar legalmente por sus servicios.

En Morelos, las autoridades auxiliares llamadas Ayudantes Municipales son una figura en la que muchos de los ayuntamientos les dan una compensación, pero descargan en ellos el peso de la autoridad para quitarse problemas.

Un ejemplo claro son los ayudantes de Cuernavaca, sobre todo los de Ocotepec y Ahuatepec, quienes a pesar de no tener una verdadera autoridad, la ejercen como si la tuvieran realmente, porque de esa manera el ayuntamiento en turno, con el pretexto de los usos y costumbres, les permite muchas cosas violatorias de la legislación y, sobre todo, tener y vivir en una impunidad que ha dado como resultado la concentración del crimen organizado en esas poblaciones, a las que se les permite que hagan cada una lo que les venga en gana sin respetar las leyes municipales ni los acuerdos de cabildo; en fin, son tierra de nadie.

En el pasado reciente, con la maña de que se les dieran a los diputados locales cantidades exorbitantes de dinero -dizque para que hicieran gestoría- de las cuales se robaban la mitad si no es que más, usaban ese dinero para manejar a este tipo de autoridades, ya que, como las ayudantías municipales no tienen presupuesto, eran objeto de la corrupción más simple, pues en las pequeñas obras que realizaban se quedan con más de la mitad del presupuesto y las obras se realizaban con una ínfima calidad y, desde luego, sólo para obtener la complicidad de la autoridad auxiliar que representa un ejemplo muy claro de la corrupción gubernamental.

La alcahuetería de los ayuntamientos y de los diputados locales ha sido tan grande que les permite a los ayudantes municipales tener su propia policía. Cuando en el estado existía sólo el Mando Único en todo Cuernavaca, sólo en las dos ayudantías mencionadas existía la famosa Ronda, en la que participaban malandrines de la misma población que ocupaban las camionetas y el cargo para extorsionar a los habitantes de sus propias ayudantías, haciendo de esas zonas pueblos sin ley.

Existen lugares muy específicos en Morelos, como Amilcingo, donde la elección de las ayudantías municipales son verdaderamente importantes para la población y tienen una participación ciudadana mucho mayor que la de las elecciones locales y federales, ya que les afecta a las poblaciones de manera directa. Por eso es importante que el Impepac cuente con los recursos para organizar su realización.

Por desgracia, al no tener obligaciones específicas, las autoridades auxiliares tampoco tienen responsabilidades por sus actos y el norte de Cuernavaca se encuentra llena de antros que toman las banquetas como parte de las cantinas y no sólo trabajan sin licencia y sin respetar las leyes municipales, sino que no respetan horarios y menos los decibeles de su música estridente que molesta a los vecinos porque son el mejor negocio de los ayudantes municipales, que se enriquecen de manera descarada.

En los últimos tiempos, algunos partidos políticos han entrado con mayor dedicación a participar en planillas, a las que apoyan de manera irregular para tener el poder y preparar todas las trampas posibles para las elecciones constitucionales.

Por ejemplo, en Ahuatepec la ex Presidenta del Congreso, la nefasta Beatriz Alatriste, quien sigue reuniéndose con el ayudante -es alfil de Gayosso- y durante los tres años en el Congreso hacía negocio permanente con el ayudante municipal, al que tenía en nómina, así como a varios auxiliares, con lo que pensó que podría ganar las elecciones en el norte y repartía el dinero que se robaba del Congreso entre los ayudantes de Ahuatepec, Ocotepec, Chamilpa, Santa María y Tetela del Monte, donde inventaba obras muy pequeñas que cobraba como si fueran grandes, robándose todo lo que podía y buscando tener un control político, obligada por el ex presidente y ex candidato del PRD que quería tener el control político a través de ella.

Por ello, se dio la proliferación del comercio sobre las banquetas y la venta indiscriminada de bebidas alcohólicas en el norte de la ciudad. Cerca de la universidad existen antros donde los menores de edad se emborrachan hasta embrutecerse con alcohol y otras sustancias, y la autoridad se lava las manos diciendo que “son usos y costumbres” que en realidad se han convertido en abusos y malas costumbres.

De ahí la importancia de que la ley reglamente de verdad las autoridades municipales y les dé facultades, así como obligaciones, para que se vuelvan verdaderamente partes de los ayuntamientos y no sean autoridades sin autoridad jurídica que violan todas las leyes aplicándolas a su criterio y, en medio de su ignorancia y a su conveniencia, separándose de la ley de manera evidente. ¿No cree usted?

 

Por: Teodoro Lavín León

[email protected] / Twitter: @teolavin



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