Febrero es un mes clave, es el mes de la paz y, al parecer, las cosas se acomodan a lo que vendrá en las próximas campañas electorales que, a pesar de que nos pongan el semáforo en naranja, sabiendo que el rojo es el que debería de estar, nos permite seguir esperanzados en las vacunas, que son como el lobo del cuento que “ya vienen, ya vienen” y no llegan. Pero las campañas empiezan en marzo y no hay remedio después de que los partidos hagan sus registros, que son los verdaderamente válidos.
Algunos ya se empiezan a definir y, desde luego, vemos muchos que tienen esperanzas, pero que en verdad no tienen ningún verdadero chance de llegar al cargo pero que, supuestamente, luchan.
Las divisiones internas hacen más interesantes lo que viviremos, ya que las encuestas miden cómo andan los partidos políticos y no cómo andan los candidatos porque, por ejemplo, si el TEPJF no tira la alianza de PES, Morena y Nueva Alianza, los morenistas -que son mayoría- se separarán al menos en tres partes; en una los de Rabín, en otra los que formaron grupo con Raúl Iragorri (QEPD) y, finalmente, los que están con el gobierno estatal, por lo que la división les permite poder ganar a otros grupos que participan.
De la misma manera, el PAN se dividirá en varios, ya que los terrazas apoyan con todo a José Luis Urióstegui, pero no la mayoría panista, porque una parte jalará con Bolaños y Sergio y otra con la “sagrada familia”, así que ahí también bajan a pesar de que José Luis tiene un sector a su favor, ya que es su tercera participación.
Matías Nazario tiene un voto que ha venido trabajando durante varios años, sumando liderazgos a su causa calladito, pero con un trabajo constante; tiene en la base un apoyo importante: la sociedad civil de la clase media para arriba, el sector que necesita para ganar y dar la sorpresa.
Por su parte, el ex gobernador Sergio Estrada tiene experiencia y va escoltado por Javier Bolaños, que ha trabajado la capital en varias ocasiones y eso le da una ventaja; sobre todo, dentro de los liderazgos del PAN, tiene a su favor que fue un buen alcalde, pero un gobernador con una problemática muy grave, fundamentalmente en temas de seguridad, y le hace falta que los jóvenes lo conozcan, pues no saben quién es, y en la sociedad civil tiene un grupo que lo apoya, en especial el formado por sus ex colaboradores.
Por su lado, Cipriano Sotelo llega en un mal momento, es un hombre con prestigio de excelente abogado penalista y hombre de la academia, pero no de un hombre al que lo conozca la base, y el PRI está muerto por los conflictos internos de quienes van con él a las diputaciones; la única que le puede sumar votos es Maricela, que no sólo es conocida, sino que tiene un trabajo previo en el segundo distrito, por el que seguramente triunfara. Por lo que toca a los demás, sólo le quitarán el tiempo, la cuesta está muy difícil y con los que lo acompañan no se le ve futuro triunfador.
Al candidato del PRD Jorge Arizmendi le toca bailar con la más fea, el desprestigio del partido, después de la gestión de Graco y de Gayosso, está en chino; ya cambió a los que serían candidatos a diputados locales y quizá vaya también como primer regidor, a pesar de que, como se ven las cosas, no pensamos que le alcance ni para eso.
Los demás candidatos de los partidos chiquitos no tienen nada que hacer, su trabajo será quitarle votos a los más grandes, pero en verdad sabemos que no les preocupan las alcaldías, sino las candidaturas a diputados, ya que necesitan más del tres por ciento para conservar el registro y ese es su verdadero objetivo, para así vivir de las prerrogativas por otros tres años.
A menos que algo cambie, sobre todo en la coalición de Morena con el PES, las cosas al parecer así se darán en la arena de Cuernavaca, pues la capital es una bomba de tiempo, está abandonada, tomada en varias partes por la delincuencia organizada, que enajena ayudantes municipales a su gusto y que mantiene el territorio como en las peores épocas de Medellín, Colombia; la verdad es que no nos damos cuenta, pero la cosa no está sencilla y llegar a la alcaldía lo sienten como un premio, y creo que es una gran responsabilidad si de veras se quiere hacer algo por Cuernavaca.
Ya que hemos tenido tan mala suerte que hasta los más ricos que han llegado están más pendientes del negocio que del servicio a la ciudad, esperemos que esto cambie, aunque no lo veo sencillo. Necesitamos que el que gane se comprometa con la ciudad de manera real y la trate de sacar del hoyo, no de sacarle más provecho para unos cuantos. ¿No cree usted?
Por TEODORO LAVÍN LEÓN / lavinleon@gmail.com / Twitter: @teolavin
