Como era de esperarse, intervinieron el gobierno y los partidos, y no se dio el acuerdo para que después del 12 de diciembre por fin hubiera un arreglo con la participación de todas las diputadas, que son el 50% del Congreso; las miembros del G8 le hicieron el vacío al G11.
La esperanza del arreglo desapareció y ya perdieron la oportunidad de que pareciera que se habían puesto de acuerdo. La mente retorcida de alguien no lo permite, porque cree que así gana; lo que no entiende es que no gana nadie con la separación. Los cuerpos colegiados son complicados, pero es donde la política se aplica de manera más simple y, por lo que podemos ver, esto no se ha entendido nada. ¡Pobre Morelos!
La celebración, como siempre, una farsa mal hecha por todos lados; en el Congreso y en el gobierno los discursos llenos de adjetivos, pero sin esencia, ¡qué ignorancia!
Las mujeres marcharon en Morelos y, como siempre, grupos que con abrazos no controla nadie hicieron de las suyas, e incluso destruyeron la obra de un pintor que empieza una carrera, al que le cuesta -y mucho- comprar el material para sus cuadros.
Las ceremonias en el gobierno federal y el local estuvieron llenas de lambisconas y nada de verdadera determinación para evitar los feminicidios que aumentan cada día.
Les guste o no a las autoridades que se señale, las cosas están en la seguridad cada día más complicadas: menudean los asaltos a los pobres que cobraron su semana o su quincena, a los que, para quitarles lo poco que ganan los mandan al hospital.
El robo de vehículos a todo lo que da, y es grave la situación; el Fiscal General tiene razón, cuando se pelean las autoridades gana la delincuencia. Eso pasa aquí.
“Las mujeres morelenses ni quietas ni calladas, y más bien inquietas, visibles en acción y haciendo escuchar su propuesta para construir una paz solidaria y respetuosa de sus derechos con un Morelos con oportunidades para todas”, señaló el diputado Francisco Sánchez Zavala, tras precisar que los tiempos de hoy no son de confrontación, sino de encuentro y reconciliación, y de ver hacia el futuro que deseamos para las generaciones de hoy y de mañana; todo queda en discurso, sólo discurso.
Las diputadas integrantes del G8 hicieron el vacío con su ausencia a la sesión de plenos que se desarrolló en el marco del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.
Claudia Jiménez Santiago, en su calidad de ciudadana, mujer y madre, expuso la necesidad de legislar sobre la violencia vicaria en el estado, no sólo para atender, sancionar y erradicar la violencia hacia las mujeres, o para alcanzar la paridad de género, sino como un derecho primario a sus derechos sexuales y reproductivos; sobre todo, dijo, en tiempos donde la interrupción del embarazo y la gestación subrogada son discutidas en el país, ya que no se puede dejar de lado la protección a la maternidad deseada.
“Las sociedades más desarrolladas privilegian la crianza sin violencia, sabemos que el recurso más valioso de la humanidad son los niños y niñas, ¿cómo es entonces que haya tolerancia a la sustracción parental? ¿Cómo es que se permite que los padres ejerzan control y sometimiento de sus parejas a través del impedimento de vínculos materno filiales? ¿Cuál es el motivo que deja indefensas a decenas de mujeres en el estado, que ven su vida convertida en un calvario para lograr la recuperación o la ubicación de sus hijos e hijas? ¿Cómo es que el Tribunal Superior de Justicia en el ámbito familiar se ha convertido en un factor de violencia institucional en los casos de interferencia parental?”, precisó que la violencia por sustitución o vicaria surge ante la necesidad de nombrar una de las violencias más irracionales y crueles que ejercen los hombres contra su familia, cuando hijos e hijos son deshumanizados al punto de convertirlos en objeto de venganza contra sus parejas.
Claudia Jiménez fue clara al señalar que hay complicidad de las autoridades en este delito, y en su inconsciente nace la promoción a la violencia sobre mujeres e infancias, en la que se ridiculiza la angustia, provoca la búsqueda de quienes aman y se retira el sentido del afecto entre la familia, además de que se asientan las bases de una cultura feminicida.
Se invocó el asesinato número 11 en contra de una mujer en el estado de Morelos durante este 2022, el que se registró la mañana de este martes 8 de marzo en la calle Cuauhtémoc, de la colonia Azteca, municipio de Temixco, una localidad en donde su alcaldesa, Juana Ocampo Domínguez, asegura que no hay nada que celebrar en el marco del Día Internacional de la Mujer.
¡Vaya con la celebración! Nada nuevo y, eso sí, mucha destrucción como la de las vitrinas de comercios y los bancos en el centro historico, ¡qué legado! ¿Para qué las marchas, para qué las carreras y tanta parafernalia?, si la autoridades no son capaces de parar el feminicidio y no se pueden poner de acuerdo diez personas que, supuestamente, llegaron para equilibrar la balanza de la desigualdad. Grave. ¿No cree usted?
Por: Teodoro Lavín León
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