Una estudiante de Pachuca, Hidalgo, identificada como Vanesa Martínez, vivió momentos de terror en su salón de clases cuando fue sorprendida por la espalda y asfixiada por uno de sus compañeros. El incidente, captado por cámaras de seguridad, ha desatado la indignación en las redes sociales y la comunidad educativa local.
El ataque en el aula
En un video viralizado en redes sociales, se observa el momento en que Joaquín, compañero de Vanesa en el Centro Universitario Continental, la toma por la espalda y aplica una llave de estrangulamiento, resultando en que la joven se desmaye en su banca. La rápida reacción de otros estudiantes y la intervención de un profesor fueron necesarias para brindarle asistencia.
En Pachuca un alumno de preparatoria fue grabado cuando aplicó una llave china a una de sus compañeros, quien termina por desvanecerse
Estudiantes del primer semestre del Centro Universitario Continental, decidieron hacer público el video para que se proceda contra el agresor,… pic.twitter.com/gsDDBUMjQw
— Azucena Uresti (@azucenau) October 5, 2023
Respuesta de la institución y padres indignados:
La respuesta de la institución educativa ha generado malestar entre los padres de Vanesa. Rolando Martínez, padre de la afectada, expresó su pesar por la falta de atención adecuada y la escasa sanción impuesta al agresor, quien fue suspendido solo 10 días. El padre también compartió que estudios médicos revelaron que Vanesa sufrió inflamación cerebral debido a la falta de oxígeno durante el ataque.
Denuncia y exigencia de justicia
La familia Martínez no ha quedado impasible ante esta situación. Han presentado una denuncia formal ante la Procuraduría de Justicia del Estado de Hidalgo contra Joaquín, buscando que se haga justicia por el grave incidente.
Este lamentable episodio arroja luz sobre la persistente problemática de la violencia escolar en México. Según datos de la Red por los Derechos de la Infancia, 2 de cada 1,000 niños y adolescentes de 10 a 17 años han sido víctimas de violencia física escolar en el país. Aunque las autoridades han implementado medidas para combatir el acoso, la violencia verbal, física y psicológica persisten, además de la creciente preocupación por formas emergentes de violencia, como la sexual cibernética, patrimonial, económica y social.
