El urbanismo ecológico es el modelo de urbanismo que aspira a convertir el actual ecosistema lineal o abierto de la ciudad actual en un ecosistema cerrado como son los ecosistemas naturales.
 Un ecosistema se puede describir por los flujos de materia y energía que discurren por él.
 En los naturales la materia circula de manera cerrada, porque se renueva continuamente de forma cíclica y la energía es proporcionada por el sol.
 Las ciudades son ecosistemas lineales (abiertos) movilizan materia a puntos muy lejanos fuera de su propio espacio y consumen energías no renovables.
  Estas características hacen que produzcan una fuerte huella ecológica sobre los ciclos atmosférico, hidrológico, de la materia orgánica y los residuos y de la energía.

Hay varios paradigmas que pretenden el título de “urbanismo ecológico” y que buscan sustituir al urbanismo irresponsable de dispersión urbana:
• El viejo urbanismo se refiere al modelo de alta densidad tipo Manhattan, con movilidad peatonal y transporte público, el cual es eficiente desde el punto de vista ambiental, pero irrepetible porque en su principio supone un desastre ecológico que no valora a la naturaleza sobre el territorio donde se desplanta.

• El nuevo urbanismo que pretende mitigar los impactos ambientales planeando rigurosamente la forma y funcionalidad urbanas.
 
• El urbanismo del paisaje que pretende mantener los ecosistemas naturales en las áreas urbanas y termina con ocupación de baja densidad que a su vez supone altos impactos ambientales.
 
El desafío es cómo evaluar proyectos inspirados por los tres aspirantes.
 A.
 Duany, creador del “Nuevo Urbanismo” en los años ochenta, ha propuesto una “Teoría General del Urbanismo Ecológico”, donde el indicador de la “Diversidad” sirve como medición de la riqueza ambiental y su extrapolación para medir la riqueza urbana.
 Así genera un modo de comparar ambas diversidades y de evaluar cuando se puede justificar la pérdida de diversidad del medio natural para obtener riqueza de diversidad urbana.
 Se valora como diversidad urbana: la alta densidad, los usos mixtos, los edificios grandes, aceras anchas, aparcamiento programado, plazas y parques, etc.
 También permite calcular el pago ambiental que tendría que erogar un proyecto urbano, pago que sería equivalente al costo de oportunidad de la mejor alternativa –el proyecto de mayor diversidad– dejando así en libertad al mercado inmobiliario de ajustarse los proyectos de acuerdo a la demanda, pero pagando los costos ambientales.
 
En conclusión el urbanismo ecológico es aquel que evalúa y paga los costos ambientales de un proyecto de intervención urbana, tomando como moneda de evaluación la suma de la diversidad natural más la diversidad urbana antes y después de su implementación, de modo tal que da libertad al mercado de proveer y consumir diversidad de alternativas urbanas, pero manteniendo un mínimo de impacto ambiental.

Los elementos de diseño urbano con los que se cuenta para lograr una ciudad sustentable son:
1.
- Los sistemas generales urbanos (espacios públicos)
2.
- Morfología de las manzanas (espacios parcelados)
3.
- Tipología edificatoria con acondicionamiento pasivo de los edificios
Los proyectos urbanos requieren grandes inversiones para llevarse a cabo y en una economía de libre mercado, ésta, puede ser privada o pública.
 En el caso de la privada se requieren condiciones que permitan su retorno con cierto margen de utilidad.
 En el caso de que sea gasto público puede ser o un direccionamiento de una porción a la renta privada que el Estado obtiene a través de los impuestos, o vía de ingresos que obtiene empresas productivas del Estado.
 En el caso mexicano el ingreso vía el sector energético constituye la mayor fuente de esta clase de fuente de ingreso y en la actualidad ha disminuido de manera importante, de modo tal que solo es posible la inversión pública si se cuenta con recursos tributarios y estos dependen de que el sector privado los genere.
 
De lo anterior se concluye que en las condiciones actuales del país, los proyectos urbanos dependen de que el sector privado sea próspero y sea fuente de riqueza.
 
El urbanismo ecológico siempre implica mayores costos que el urbanismo irresponsable, derivado de que requiere mayor tecnología, insumos más costosos, equipamiento más complejo, materias primas verdes, mayores controles de implementación y operación, etc.
 Por tanto lo demanda un mercado que tenga la capacidad económica para pagarlos y la cultura para tener la disposición de consumirlos.
 En la actualidad hay una relación directa entre la demanda de bienes de bajo impacto ambiental – y por tanto de mayor precio - y las capacidades en términos de tecnología, talento, conocimiento y competitividad del mercado, y de estas con las cadenas productivas de mayor valor agregado.
 Entre la mente-factura y estilo de vida verde.

En economías capitalistas, el origen y dimensión de la aglomeración de las ciudades, su morfología o distribución espacial de sus diversos usos, la jerarquía y su interrelación entre ellas están fuertemente condicionadas por las fuerzas económicas: las ventajas para minimizar los insumos y maximizar los beneficios.
 Estas ventajas se categorizan como economías de escala, ventajas de localización y ventajas de urbanización.
 En el libre mercado la inversión privada se da en términos de competitividad, por lo cual se anida espacialmente en aquellos sitios o ciudades que ofrezcan mayores ventajas localización y urbanización.
 El capital hoy es global aunque se anida localmente: Glocalización.
 
Por lo anterior se deduce fácilmente que las ciudades crecen y adquieren importancia jerárquica con respecto a otras en la medida que resultan competitivas, estos que ofrecen estas ventajas de escala, localización y urbanización, y por tanto, atraen al capital global.
 
El capital invertido en una ciudad supone su integración a las cadenas productivas o de valor locales que generan riqueza y por tanto permiten el retorno del capital con un margen de plusvalía o utilidad.
 De hecho, es el proceso productivo (considerando proceso productivo el ciclo completo de un proyecto de inversión) el que aprovecha las ventajas competitivas de la ciudad.
 La misma inversión pública hecha en infraestructura, servicios o de fomento al desarrollo tecnológico y de capacidades locales, también termina integrada en cadenas productivas o de valor.
 La inversión pública solo se justifica cuando es rentable socialmente, lo que significa que su rentabilidad se da por la suma de las externalidades positivas capitalizadas por las cadenas de valor de los particulares.
 
Las ciudades competitivas son las que atraen las cadenas productivas de mayor valor agregado, pues hay una relación directa entre ciudad competitiva – concentración de talento y entre talento y valor agregado.

De lo anterior se concluye que la inversión en proyectos urbanos genera valor y riqueza en cuanto se integran a las cadenas productivas locales y que mayor inversión genera ciudades más competitivas y las ciudades competitivas generan cadenas productivas o de mayor valor agregado (rentabilidad).

Derivado de lo anterior, es determinante que el urbanismo ecológico es viable solo en la medida en que las ciudades son competitivas –atractivas al capital y al talento- y capaces de integrar la inversión a sus cadenas productivas locales y que generan valor, sino además que van en proporción directa: entre más competitiva sea una ciudad es capaz de acceder a una urbanización más verde.

“Academia Nacional de Arquitectura Capítulo Morelos A. C.” / opinion@diariodemorelos.com