Aldonsa, la princesa
Que dé fe el hermoso cielo de la honrada pretención para abrir mi corazón y separarme del suelo: con mis palabras al vuelo hoy hablo de la belleza. la dignidad, la nobleza y elpoder de un albedrio:Aldonsa Lunadel Rio nuestra adorada princesa.
El equinoccio floral bendijo su nacimiento y el esperado momento del rito primaveral: con su llanto virginal deshizo las maldiciones, los conjuros y traiciones que acechaban a la aldea, y en esa noble tarea noas sanó los corazones.
Su voz que conjura hechizos se perfecciona en el canto y va dotando de encanto el mundo sin previo aviso: el gran mar así lo quiso pues al jugar en la arena la niña no se refrena y explora el mundo marino para cumplir su destino cantando con las sirenas.
La preciosa adolescencia la vivió entre los océanos y a los piratas villanos les congració la existencia: participó en competencias de oratoria y de debate, aprendiendo del gran vate sobre prosodia y la rima, también dominó la esgrima y estrategias de combate.
Su mirada es la potencia que transmiten los felinos pero en su tono ambarino hay paz y benevolencia; es la magnifica esencia del pensamiento fecundo que lucha cada segundo por descifrar las historias, genealogías y memorias de los misterios del mundo.
¡Dios te salve, bien amada, Aldonsa Luna del Río, Dios guarde tu señorío y la luz de tu mirada: que el designio de las hadas te conceda cada instante ese deseo suplicante de compartir con la gente respeto a lo diferente y un mundo más tolerante
Que tu belleza y virtud sean un mundo completo que tu voz sea el amuleto por nuestra buena salud: hoy canto con mi laúd a tu esencia de rocío, sortilegio y señorío de tu reino medieval, dulce princesa estival Aldonsa Luna del Río!
Rey del tiempo y la luz
La noche de un largo día observa la luz de un rayo iluminando el ensayo de un foro de fantasía; el poder y la hidalguía de un valiente luchador rey de un imperio de honor que en el canto se pregona al portador de 'Tizona', la espada del Campeador.
Senescal de la memoria de un noble Cid del ayer, Alfonso Quijano y Mier conquista su propia gloria; cuenta la mágica historia que un hechicero rufián llevó su perverso plan de destronar al buen rey al frente de oscura grey y el gran dragón del volcán.
Hoordas de seres alados y poderes incendiarios se mezclan con el bestiario de espíritus subyugados; ejército reclutado por Sanur el Nigromante que en el poder delirante de su saber alquimista va feroz a la conquista de un imperio desafiante.
Y canta el noble juglar el desenlace agorero deseando ser un Homero para poder subyugar; ¡Que vibre el cielo y la mar ante la oral narración, y ofrezcan su compasión al héroe y su gran deber: Alfonso Quijano y Mier... el rey del gran corazón!
En el valle de Poniente se juntaron noche y día cuando el odio y la alegría estuvieron frente a frente; un eclipse equivalente de pasiones invertidas es la perfecta medida para la mítica gesta... el arcano hace la apuesta ¡la batalla es por la vida!
La marcha del batallón hizo un rumor de tormento en ese oscuro momento de miedo y de confusión; al frente vuela el dragón y al cobijo de su sombra como si fuera una alfombra va la mancha de soldados ejército desalmado, maldad que ya no se nombra.
Caballos y sus jinetes entran al campo primero se oye chocar el acero las picas y los arietes; pero Sanur arremete con su torva hechicería hace de cuervos, arpías, venciendo con mala ley sacrificando del Rey su aguerrida infantería.
Al perder un batallón, el noble Alfonso Quijano, se duele por sus hermanos y enseña su corazón: fiereza de un gran león que con su regio semblante se convirtió en detonante de una respuesta precisa haciendo polvo y ceniza las hordas del Nigromante.
En el combate del cielo una espantosa legión sigue a su jefe dragón en el diabólico vuelo: y cuando ya el desconsuelo pintaba una negra cruz se vio llegar un obús como centella dorada: ¡la aparición de las hadas con sus milagros de luz!
Contienda de bien y mal, de magia y hechicería, atestiguó el largo día de la nación medieval: el rey negoció el final de ese brutal sacrificio y con sus buenos oficios le sugirió al hechicero que en duelo de caballeros terminen el armisticio.
Pero Sanur es traidor y rápido se abalanza para clavarle su lanza al mítico emperador: y en el momento, un fulgor, detuvo el anochecer, Alfonso Quijano y Mier asimiló, conmovido, que el tiempo se ha detenido. Y él lo controla a placer.
Dejó quieto, al infinito, al pérfido Nigromante y a sus huestes arrogantes otorgó un tiempo marchito; pero el tiempo más bonito lo compartió con su gente pues fue tenaz y valiente y lucharon codo a codo... el reino lo vale todo y es digno de que se cuente.
El prodigio de las hadas al vencer a los dragones otorgó virtud y dones a la frente coronada: en la luz ya liberada de la maldad hechicera un rayo tocó la esfera de la noche de agonía y volvió a salir el día abriendo una nueva era.
Así se escribió la gloria de un valiente y su epopeya, de la monarca, muy bella, también se dirá su historia: concluye ya con euforia esta lección de saber, el blasón de un gran poder es un dragón y una cruz. Alfonso Quijano y Mier.
Las justas
Ante el buen juicio del Rey y su gran magnificencia. y la fastuosa presencia de la Reina ante su grey, da unción la Sagrada Ley. del honor y la destreza, al concilio de proezas en erigir del acero, la justa de caballeros en honor a la Princesa.
Regalo de los monarcas a la preciosa heredera, celebración agorera para la excelsa comarca; en el poder de las arcas se viste ya el coliseo, estruendo de jubileo colmando los cuatro vientos…eco de fe y sentimiento como en un canto de Orfeo.
Muy feliz convocatoria para los héroes del mundo, caballeros trotamundos conquistadores de gloria: buscan pasar a la historia de las augustas contiendas, también obtener la ofrenda de títulos y tesoros, escribir su nombre en oro y hacer su propia leyenda.
Héroes de cantos y mitos construyendo su linaje, espadas de fe y coraje en comunión de su rito:el honor a lo bendito de su lucha en las Cruzadas las venerables espadas de inmortales caballeros: jinetes del reino entero y otras aldeas invitadas!
Kerabán Espada Roja, Arturo de Santacruz, Florencio Golpe de Obús, Otho Santiago De Rioja; Guillermo Luna Pantoja, Rigoberto Yelmo Frío, Ciro linete Sombrío, y Saturnino León, buscan vencer al campeón Pedro de Gubia y Darío.
Majestad de gladiadores suma del ser consagrado, héroes del temple sagrado y sangre de vencedores: obsequian con sus honores que antepone su fe ardiente a la falta de experiencia y enfrenta la competencia con un corazón valiente.
Los Reyes y la Princesa dan venía a los caballeros y una proclama de acero ordena todas las piezas; se miden fuerza y destreza en una arena que late, inteligencia y embate compiten por los honores.
¡Dios los guarde, gladiadores!
