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1.Hace unos días me monté en un tempranero avión que me llevó hasta Nueva York en busca de la rica oferta de los museos súper patrocinados del país vecino y con lo que me encontré (entre otras cosas) fue con una Cuernavaca que vive nutrida vida en Manhattan. Hoy les comparto esta emotiva reflexión porque considero necesario insistir en que más allá de sus problemas, las ciudades y los países son su historia, su arte y su gente productiva.
MÉXICO VIVE en varias obras de la colección permanente del MOMA (Museo de Arte Moderno), siendo dos de sus artistas referencia obligada en nuestro estado. El primero de ellos es David Alfaro Siqueiros, en cuyo taller experimental fundado en NY, en 1936, se elaboró “Suicidio Colectivo” (laca sobre madera), una revolucionaria pieza que si bien no alude directamente a la historia local -incluye escenas de la Conquista Española y la rebelión Chichimeca en dos fragmentos-, sí forma parte de la experimentación estética con pinceles de aire, lacas automotivas y técnicas expresionistas que el maestro continuó desarrollando luego en La Tallera, cuando se vino a vivir a Cuernavaca. Se trata de una pieza inolvidable y sumamente apreciada por los especialistas, entre ellos la Dra. Irene Herner, quien desde Tepoztlán le dedicó un capítulo completo de su libro “Siqueiros. Del Paraíso a la Utopía” de obligada consulta.
2.Nuestro estado aparece como referencia en la copia al fresco que elaborara Diego Rivera, de un fragmento del mural que pintó para el Palacio de Cortés en 1929 (hoy Museo Cuauhnáhuac), para la visitadísima exposición que tuvo en el MOMA en 1931. En la pieza aparece Emiliano Zapata pisando la espada de un conquistador español (que según su nieto Juan Rafael Coronel Rivera, también representa al abusivo hacendado que ocasionó la Revolución Mexicana), al lado de un caballo blanco pintado al estilo del renacentista Paolo Uccello.  
Vestido de manta, Zapata personifica al campesino dignificado por la acción, en medio del exuberante follaje local, dando pie a una idealización de la historia y del entorno que bien pudo influir en la decisión que tomaron muchos extranjeros de venirse a vivir a esta ciudad. 
Recordemos que por esos enamoramientos echaron raíces aquí muchos forasteros -como diría el especialista Pepe Iturriaga-, entre ellos William Spratling, Robert Brady, Bob Krauze, Christianne Grautoff, Eric Goddal, Gastón Gerassi, Eric Fromm, Rick y Noemí Ruben, Gloria Lasso, Evelyn Lambert y por supuesto Andrea Valeria, simpática astrologista que siempre me deja con la boca abierta por todo lo que sabe y de esto sabe mucho. 
3.Me encuentro en el MOMA con la antropóloga (“más mexicana que el chile”) Gobi Stromberg y mientras esperamos a la crítica e historiadora del arte Carla Stellweg, con quien veremos la muestra temporal dedicada a Robert Rauschemberg pienso en lo afortunada que soy porque ambas forman parte de la historia viva del arte moderno y contemporáneo de ambos países: las dos han ido y venido a sus anchas entre los artistas, los coleccionistas, los galeristas y los escritores del momento y con ellas aprende una “de oídas” (y no de leídas) cómo fue aquello del “macarthismo”, cómo se dan las influencias entre el arte popular y el contemporáneo, cómo nació MoMA PS1 y cómo vivieron algunos que hoy son leyenda, como Ana Mendieta, Carl André, Andy Warhol, Jasper Johns y Keith Haring, entre otros.      
Luego almuerzo con ellas en un restaurancito italiano de la calle 54 y trato de organizar mi agenda con la idea de explorar museos que no conozco, pues la costumbre me hace encaminarme siempre a las grandes producciones de los museos de renombre. “En esta ocasión el Merchant´s House Museum que me recomendó la recién aterrizada de NY en Cuernavaca, Elena Climent, no se me escapa -pienso- y por supuesto iré a ver el mural que pintó para NYU”, mientras las escucho enlistar a las 12 personas que asistirán a una fiesta organizada para celebrar a dos mujeres que gustosas se disponen a entrar al “5o. piso” (léase la década de los 50), como si se tratara de unas quinceañeras. Espero con ilusión que aparezca Magda Bogin, la escritora que organiza los súper seminarios para escritores en Tepoztlán cada año, porque quiero enterarme del programa de septiembre, pero la carga de trabajo le impide acudir a la cita. Sin embargo no deja de estar en contacto por email con nosotras. 
4.Por esa intimidad y cordialidad que se genera entre las morelenses-neoyorquinas, no puedo despedirme de usted, querido lector, sin mencionar a Meg Stromberg, la mamá de Gobi, quien por años publicó sus artículos en “The News”. Ella se encargaba de la página dedicada a Taxco, pero apoyaba a Bert Kopperl, quien hacía la de Cuernavaca. Según me cuenta Gobi, su mamá escribía ‘features’ sobre personajes de las artes y era amiga de John Spencer y con otros amigos periodistas, algunos del “News”, formaron un colectivo llamado “Zapatas Arm”, que enviaba reportajes independientes para las agencias AP y UPI. Meg Stromberg también fue muy amiga de Manuel Aguilar de la Torre, quien escribió conmovedoras cosas sobre ella en “Excélsior” y también frecuentó al recientemente desaparecido caricaturista Eduardo del Río “Rius”.
5.Como verá, querido lector, reúno material para escribir un ensayo sobre las relaciones culturales entre ambas ciudades, relaciones que como bien sabe Carla Stellweg, se dan en un umbral que impide separar la vida del arte. FIN. 

Por María helena Noval

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