EL FONDO DEL ASUNTO.
Cargando una escopeta el joven Arnulfo bajó la ladera con cuidado de resbalarse por las lluvias, al llegar a la carretera, pasó una camioneta llena de niños pegados al cristal para ver Cuernavaca de lejos.
Antes de llegar a “la pera” la camioneta paró; la mitad de los niños se bajaron para fotografiar la hermosa ciudad, la Montaña del Tepozteco las cuales parecían una coreografía de película de Hollywood.
Comenzaron a jugar sobre el acotamiento de la carretera, perseguidos por la joven maestra de su escuela y del chofer de la camioneta para meterlos de nuevo al transporte. En eso, un tráiler salió de la curva anterior para entrar a la recta que lleva a la pera con el chofer cantando. Delante de él iba un auto a baja velocidad y pasando la curva anterior lo rebasó sacando la mano en forma de saludo.
PELIGRO INMINENTE.
Dándose cuenta del peligro del camión contra los niños en el acotamiento, Arnulfo tomó la escopeta y tiró una bala al aire para advertirles del peligro pero nadie se percató de lo que estaba por acaecer y la joven maestra trataba de reunir a los niños de vuelta a la camioneta sin que le hicieran caso y así los niños seguían jugando, el chofer y la joven no se habían dado cuenta del trailer de carga acercándose a la más peligrosa curva de toda la carretera. La maestra volteó la cara y vio al camión venir, metió a una niña a la camioneta y regresó por dos niños más, los sacó del camino pero el trailer estaba tan cerca que los tres quedaron atrapados en medio de la carretera.
Arnulfo no sabía que hacer y con la segunda bala de la escopeta, sin tener más tiempo para pensarlo apuntó con rapidez y cuando el camión iba pasando jaló del gatillo dándole al chofer en la cabeza quien cayó sobre el volante sin tener tiempo de enfrenar o darle tiempo a dirigirlo a otro lado, rompiendo la barda de contención, se salió de la pista asfáltica y cayendo al otro lado, de la barranca haciendo un fuerte estruendo, al terminar muerto en el fondo de la misma. Algunos de sus compañeros de cacería se apuraron a ver si a los niños les había pasado algo, mientras los pequeños y la maestra corrían a refugiarse en la camioneta junto a la otra mitad de sus compañeritos, quedando todos a salvo.
ASESINO O SALVADOR.
Uno de los cazadores se comunicó con la policía y una patrulla Federal de Caminos no tardó en llegar, tomando las declaraciones de los cazadores y del hombre con la escopeta; de lo que quedaba del camión de carga y ayudado por su compañero el otro policía, bajó con una cuerda para ver en qué condiciones estaban los que iban en el camión, pero ya no había nada que hacer por él porque estaba muerto.
Todos declararon ante el Ministerio Público en la Fiscalía y quedaron libres, menos el cazador que disparó la escopeta, quien pasó esa noche en los separos del juzgado. A los dos días fue llevado ante el juez de primera instancia a dar su declaración y ser enviado hacia la sala donde estaban el Magistrado que lo iba a juzgar además de dos jueces del Tribunal de Distrito, quienes formaban el equipo non, para ser imparcialmente juzgado.
El cargo por el que se le acusaba era por ser el presunto culpable de la muerte de una persona debía ser juzgado por homicidio al haber causado la muerte del chofer del camión y de su acompañante, sin haber una razón clara de su delito. Llegó con su abogado y dio sus pormenores de la actividad en la que se encontraba en el momento del delito y cómo se declaraba ante esta acusación, culpable o inocente. Arnulfo explicó que él no era cazador, pero aceptó acompañarlos y ayudarles con las armas y lo que cargaban.
¿LO LEGAL ES SIEMPRE JUSTO?
El señor Juez volvió a repetir la pregunta de que si él se declaraba inocente o culpable de la muerte del chofer mencionado y ante la presencia de los jueces integrantes del jurado, del fiscal que lo acusaba, de su abogado que lo defendía y del público en la sala se declaró culpable.
Después del estupor de los presentes, un murmullo llenó la sala. “Entiende usted lo que está aceptando, el que haya matado a una persona a sangre fría estando por completo en sus cabales, quiere el indiciado explicarse el por qué declararse culpable de este asesinato y podría decirnos la razón de sus actos sin que le quede ningún remordimiento”. Le exigió el Juez sin dejar de estar sorprendido.
Por supuesto que sí, contestó el joven Arnulfo, yo iba bajando por la ladera después de tener una madrugada un poco cansada, pues tuvo que esperar hasta que se hiciera de día para poder esperarlos en la carretera.
El fiscal se dirigió a los jueces y al público en general diciendo que ese juicio ya no tenía razón de continuar, toda vez que imputado se ha declarado culpable de un crimen que según las leyes mexicanas al no tener más que aclarar, ya que sólo falta la sentencia para que el castigo se lleve a efecto según varios Artículos Constitucionales al respecto.
-Permítame señor fiscal y con la venia del señor Juez quisiera añadir algo a favor de mi cliente, se paró el abogado diciendo: Mi cliente no es culpable de la muerte del chofer del camión, pues como él no es cazador, no pudo haberle dado un tiro preciso y mucho menos con el camión en movimiento.
SE HIZO JUSTICIA CON LA LEY.
Arnulfo lo desmintió diciendo que él era bueno tirando al blanco ya que seguido iba a practicar al campo de tiro con muy buena puntería y respecto a su culpabilidad explicó que en efecto le tiró a darle para que el camión se saliera de la carretera y evitar que fuese a arrollar al grupo de niños y a la joven que los acompañaba y quizás al auto que acababa de rebasar.
El joven continuó explicando que el haber disparado al chofer fue una obligación para conmigo mismo. Al ver que el camión iba a ultimar a ese grupo de personas no tuve otra opción más que dispararle al chofer para sacarlo de la carretera al no haber nada que hacer para salvarlos a todos. Me pregunta el señor Juez y le contesto que por mis principios, por la ética, porque así lo manda la moral y porque hay que hacer el bien al prójimo en lo que se pueda, además de que de dos males, hay que adoptar el menor.
El Juez y los demás magistrados se levantaron para estudiar el caso emitiendo su veredicto: es culpable porque lo dicta nuestra constitución que es la Ley, al igual que es Justo y también es legal que el castigo sean sólo treinta días de cárcel, emitió el Juez, dando por terminada la audiencia.
Por: Rafael Benabib / rafaelbenabib@hotmail.com
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