Casi siempre nos quejamos de lo que sucede en nuestro País, pero pocas veces hacemos algo para remediarlo. Hace unos días me llegó un mensaje que más o menos decía lo siguiente:            

En este tiempo para todos los nuevos mexicanos, debemos intentar dar algunos pasos para que cambiemos nuestra actitud frente al nuevo gobierno del cambio que todos esperábamos.  

Los mexicanos tenemos la tendencia de llegar tarde a nuestros compromisos. Podemos mejorar esa actitud recordando que el tiempo y el respeto son muy importantes, tanto para uno mismo como para nuestros semejantes, para con quien se debe cumplir con la palabra dada. El llegar a tiempo a nuestras citas se vuelve parte de la actitud que aprenderán nuestros hijos, por lo que se debe ser consecuentes con lo que se dice y con lo que se hace y así ellos respetarán y serán respetados.  

En el País acostumbramos a ser individualistas y no compartir nuestros logros con los demás y si a uno le va bien no quiere que al vecino le vaya igual. Por ejemplo, cuando destacamos en nuestro trabajo, no queremos que el compañero destaque también y le ponemos piedritas en el camino para que no logre avanzar. Si comenzamos una actividad preferimos no hacerlo porque otros se pueden beneficiar Pocos queremos el cambio ya que erróneamente pensamos que nos puede ir peor. Habrá que unir nuestras fuerzas y así en equipo nos irá mejor.

Le tememos al cambio, sin darnos cuenta que el hacerlo los mexicanos tendriamos una constante búsqueda de lo mejor para nosotros y para el País.

Raramente pensamos en el presente y nuestros planes los hacemos para el futuro y así dejamos todo para mañana. Los nuevos mexicanos tenemos que terminar lo que empezamos y olvidarnos del vicio de la desidia.

Tenemos la oportunidad de ser ordenados. Casi nunca encontramos las cosas que buscamos porque no las colocamos en su lugar. Hay que acostumbrarse a poner cada cosa en su sitio y así serán más fáciles todas las actividades de nuestra vida.

Si queremos hacer de nuestra Patria un mejor hogar, habrá de ser constante en lo que nos proponemos, el que nos tomemos el tiempo adecuado para hacer las cosas bien y si lo hacemos juntos, los más de cien millones de mexicanos tendremos el País que todos buscamos.

Ser más responsable de nuestros actos de nuestra vida. Evitemos el “ahí se va”, “pues ni modo”, “ya veremos”, “no pasa nada”, “me vale”, etcétera. Dicen que cada ciudadano tiene el país que se merece. ¿Qué los mexicanos no nos merecemos algo mejor?

Hay que acostumbrarnos a ser un País educado; leer, investigar, no permitir que nos quiten nuestra cultura, pues sin ella no podremos avanzar y seremos presa fácil de ser engañados y si somos educados no podrán someter a nuestra Patria y seremos los nuevos mexicanos.

El ser humano es honesto de nacimiento, pero a los mexicanos nos han hecho creer que el camino de la corrupción es el correcto y nos hacen inclinarnos hacia esa actitud a base de mentiras, engaños y simulaciones de que nos entregan una “democracia” manipulada, que nos han hecho que olvidemos nuestra ética y nuestra honestidad, cosa inaceptable para el nuevo mexicano.

Habremos de ser críticos de lo que no nos gusta o creamos incorrecto, pero también ser propositivos, porque sólo aquel que proyecta otra respuesta, tiene las bases para criticar lo que son errores y así podemos discutir con argumentos y datos.

Seamos más generosos con nuestros semejantes; tenemos la tendencia de envidiar lo que tiene el vecino sin tratar de alcanzar lo que se desea. Vamos a aplaudir los logros de los demás y busquemos nuestro propio éxito. Si somos más generosos con nuestros semejantes y en especial con nuestro País, que está en el camino del cambio en el cual debemos de cooperar con entrega y generosidad.

Quienes vivimos en este gran país, necesitamos atacar a esos terribles flagelos que son la corrupción y la impunidad, que nos tiene hundidos en la desesperación y la pobreza. Más ahora con este cambio de rumbo, la esperanza ha vuelto a la gente. 

No tenemos derecho a desperdiciar esta gran oportunidad. Luchemos por erradicar a la corrupción y alejémonos de sus garras con las que nos han tenido atados de manos sin saber cómo zafarnos, pero ya se está en el camino del nuevo mexicano, quien tiene toda la responsabilidad social de no permitir que se vuelva a presentar esa ignominia.

Casi nunca buscamos un reto en nuestro andar. Tememos perder lo ganado o lo que tenemos en nuestro poder y no queremos acabar con lo ya conquistado, por lo cual no aprendemos a buscar nuevas situaciones que se nos presentan como un reto. Como siempre lo repetimos de nuevo, obtenemos lo mismo y nunca mejoramos por flojera o falta de buscarnos un reto.

Poca gente lee un libro y de los periódicos sólo los encabezados. Que si es de historia “pues ya pasó”, si es de política, “que lo arreglen los que la manejan”, además, “no soy político porque todos son iguales y lo único que quieren es enriquecerse“. Y con esa forma de pensar volvemos a nuestros hijos: flojos, ignorantes e indolentes. “Mejor vemos el futbol”, piensan. 

No se tiene confianza en uno mismo. Es común que los mexicanos nos veamos ser menos que los países hermanos y no nos preocupe estar por debajo de la riqueza y el conocimiento de casi todos los países del mundo, sin aportar nada de lo que podemos dar, como tratar de cambiar el futuro desde ahora al volvernos nuevos mexicanos, aprovechando el cambio de sistema que se nos ofrece.

Tenemos que organizar a los de la colonia donde vivimos y conseguir barrer nuestros frentes, separar la basura orgánica de la inorgánica sin creer que los que la recogen la revuelven entre sí: ayudarnos en seguridad, conocernos entre sí sin el temor de se aprovechen de uno o se enteren de nuestras pertenencias. Hacer festividades entre nosotros mismos y hablar de todo sin pelear, aunque no estemos de acuerdo.

Hay que intentar velar por la educación de nuestra familia, de la comunidad y del País, al volverse el nuevo mexicano y querer saber de qué se trata la reforma educativa y porque la quieren cambiar, no sólo esperar a que ellos lo hagan solos. Que nuestros hijos sepan que son mexicanos y no se conviertan en gente sin patria, porque si no somos de aquí, entonces de dónde somos.

En fin que para ser un nuevo mexicano se necesita querer a México, a los Símbolos Patrios, respetar a nuestros Héroes, lograr que nuestros hijos aprendan en las escuelas, interviniendo en sus estudios y hablando con sus maestros. Obligar al plantel a hacer los Honores a la Bandera, que les enseñen Civismo, aparte de lo que se les enseña en su casa, porque Civismo es amor a la Patria, es respeto a sus semejantes, al medio ambiente y a la ética del ser humano.

Si logramos cambiar algo de lo que nos rodea, seremos parte de los nuevos mexicanos que el pueblo y el gobierno de hoy, necesita para recuperar su identidad, un deseo de ser soberanos y conseguir que nosotros mismos salgamos de estas recientes encrucijadas en las que los gobiernos anteriores nos han metido.

Va de cuento
Rafael Benabib
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