-Hay que ayudar a los pobres banqueros, porque con la pandemia sólo ganaron un 135% más que en años pasados, que les da un total de varios millones de dólares los cuales se van directamente a España, le comentó Ramiro a su mujer al salir del Banco De Comercio BBVA, como ahora se llama. Seguramente a la matriz en España le da pena decir el nombre completo que es: Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, pero no les da vergüenza tratar a sus empleados con la punta del pie y ahora hasta a sus propios clientes.

-¿Por qué dices eso del banco, pues si sólo es porque han cerrado varias de sus sucursales y corrido de sus trabajos a cientos de empleados es por lo de la pandemia, ya que tienen que defender sus intereses en un país extraño para ellos como lo es México?, replicó Susana su esposa.

PASAR A SER ATENDIDO

 En principio sus empleados trabajan una compañía fantasma que subroga a parte del personal. No están contratados por el banco, sino son rentados y no tienen ninguna prestación, ni están inscrito en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), etcétera y tienen sus reglas bien definidas. Cuidado de quien las llegue a romper pues le puede costar hasta la chamba.

Varias de esas reglas se reafirmaron en exceso por la pandemia. Por ejemplo: el dejar pasar a todas las personas que quepan en el espacio para retirar un máximo de dinero de sus cuentas sólo frente al cajero o cajeros automáticos o en una multicaja a un costado, donde están casi pegados uno del otro, puede depositar efectivo o pagar algún servicio que no sea más de cierta cantidad, siempre y cuando tengas cuenta en ese banco.

Luego si quieres pasar a una de las cajas a ser atendido por más de lo  pedido, tienes que formarte en una línea y estar separada por lo menos de 1.5 metros de la persona que está delante de ti. Esta línea se va alargando conforme vaya pasando la mañana, formando una cola hasta de una cuadra o más de extensión, porque de las 3 hasta 7 cajas que hay para dar servicio, sólo hay 2 o 3 trabajando por razones desconocidas.

Y que no necesites hablar con algún funcionario del banco para alguna aclaración de tu cuenta, porque además de estar trabajando menos de la mitad, se tardan una eternidad y hay momentos que la gente se va, pues lleva una hora o más esperando a que el resto avance y llega al día siguiente a las 8 de la mañana, cuando la  cola está corta esperando a que abran las puertas del banco.

Una vez en la ventanilla muestras tu boleto de entrada, pues deseas retirar más de lo que el cajero automático te lo permite. Quien te atiende te pide tú credencial de elector, que coloques tu dedo índice para checar tu huella y si tienen más de 65 o 70 años y ya no se ve bien tu huella, te mandan a formarte otra vez. Esta ocasión es para hablar con un funcionario, quien te pide una tercera identificación, pues ya dejaste tu tarjeta del INE, tu tarjeta del Inepam y ni así me la aceptaron, pues necesitas otra identificación. ¿Y si no tengo pasaporte que hago?, no sé, si no tiene otra tendrá que sacar parte del dinero hoy y parte otro día y así hasta que alcance la cantidad deseada. Tomas un taxi y vas por tu pasaporte y al regresar al banco cuando están a punto de cerrar, muestras el pasaporte pero como está vencido ya no te lo aceptan.

-Si usted desea le podemos hacer un préstamo que puede usted pagar hasta dentro de un año o al tiempo que quiera al interés del 130% anual, te dicen con toda naturalidad. 

Soy cliente preferencial, dije con orgullo y ella me contestó que ya no había clientes preferenciales, pero si tengo mi fábrica de huaraches que ahora maneja mi hijo, le contesté alzando la voz realmente enojado y la funcionaria levantó su celular y llamó a unos señores que antes de sacarme del banco supe que eran de “seguridad”.

NO SOMOS LOS ÚNICOS

-He sabido por mi amiga Carmen que a su marido le hicieron lo mismo en el banco Del Bajío donde tenía su cuenta, comentó Susana; y que con eso de que ya no mandan los estados financieros a las casas por correo y casi nunca llegan por la computadora o no los abre porque cree que es más publicidad de la que siempre recibe, pues no se dio cuenta de que le estaban cobrando dinero de recibos de luz, del Netflix y del súper Wal-Mart cada mes y que la cantidad ya se pasaba de los 28 mil y 30 pesos mensuales.

Fueron a hablar con el gerente y aquel les dijo que apuntáramos lo que no era nuestro ya que nos iban a reponer ese dinero del mes recién pasado y cuando en su computadora checó los meses anteriores, el funcionario dijo que esos no se les podía pagar porque ya habían pasado mes de 60 días de atraso. Y el día que le devolvieron su dinero, Arturo, mi marido, sacó todo el dinero y canceló la cuenta, añadió mi amiga Carmelita.

Ramiro comentó que por eso tienen la Línea BBVA de futbol y hacen tanta publicidad de ese banco que es de los más ricos del mundo, pero es con el dinero de nosotros los cuentahabientes que no checamos los estados de cuenta ni nos enteramos de cuanto nos han quitado. O sea que ya no se les puede tener confianza a ninguno y en especial a Bancomer o como ahora se llame.

El día que se atoró mi tarjeta en el cajero, fui a dar aviso a la cajera y me contestó que tenía que darla de baja como extraviada. Llegue a la casa y me comunique con el teléfono que me dieron en el banco. Después de esperar 10 minutos a que el disco de publicidad que te sueltan de los servicios que el banco ofrece, te piden el número de tarjeta extraviada. ¿Cuál número? No tengo ningún número y empecé a picarle a las letras que la máquina me pedía y me trague otra vez toda la publicidad, hasta que me contestó un señor preguntando mi nombre, mi número de teléfono, mi fecha de nacimiento, etcétera.

-Apunte este número de folio y con él le van a entregar una tarjeta nueva. La anterior ya la dimos de baja. Le va a costar 125 pesos la reposición ¿está usted de acuerdo? Y tuve qué aceptar lo que me recomendó.

LA SOLUCIÓN PERFECTA

Ramiro le pidió que no se preocupara, pues desde ese día iban a esconder el dinero debajo del colchón y se ahorrarían todas esas molestias.

El domingo siguiente salieron a desayunar y al regresar vieron la puerta de la casa abierta, sin muebles y lo primero que encontraron fue el colchón levantado. 

Hoy siguen depositando en el BBVA.

Por: Rafael Benabib / rafaelbenabib@hotmail.com


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