Durante el siglo X una de las primeras armas letales contra el ser humano fue La Ballesta la cual diezmó a los invencibles ejércitos vikingos, cuando estos intentaron invadir Bretaña y fueron repelidos por un pequeño ejército de ballesteros británios, ya que sus arcos y flechas no podían contra la precisión de una flecha de ballesta, más exacta que un rifle.
Los Germánicos tenían pleito con los Galios. Los británios les vendió ballestas a ambos pueblos para que se pelearan entre sí y no sólo no lo atacaran, sino que los dos le quedaron a deber. Siempre, los británios habían sido los piratas de Europa ahora son los vecinos.
Desde el siglo XIX los estadunidenses han usado las armas contra nuestro País como moneda de cambio. Durante la Independencia de México a principios del siglo XIX, Estados Unidos le prestó dinero a México para independizarse de España y de 300 años de coloniaje en nuestro País, Estados Unidos les daría a nuestros héroes miles de monedas de oro para luchar contra la colonia española, pero no se los entregó en onzas de oro sino en material bélico, el que debería ser pagado en efectivo. La Razón de esta “ayuda”, fue alejar a los españoles de México y que no se volviera un peligro para los Estados Unidos con quienes también tenían conflictos.
A los gobiernos estadunidenses les seguimos debiendo más en cada sexenio, ya que nos siguen prestando por medio de sus financieras preferidas: el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Sólo que no le dan dinero al erario (al gobierno en turno sí) o sea que no nos prestan, sino que nos mandan armas para que nos matemos entre sí y les sigamos debiendo.
Por ejemplo, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari se incrementó la deuda en más de un 50%, además de haber privatizado el 80% de los bienes del Estado. Antes de que Salinas dejara el poder, organizó un movimiento que se llama MZLN con el que distrajo la atención del ciudadano de todos los malabares que hizo con el pueblo de México, a quienes dejó en la quiebra o a aquellos que veían a su País en ruinas y no podían hacer nada para remediarlo.
En la presidencia de Ernesto Zedillo, se destruyó casi toda la red ferroviaria con la promesa que los Estados Unidos iba a rehabilitarla por medio de la compañía ferroviaria Southern Pacific, cosa que se pagó por adelantado y nunca fue cumplida. Hoy en día, uno de los directivos de esa compañía estadunidense es precisamente el expresidente Zedillo. Él dice que liquidó a los trabajadores de la empresa Ferronaves con los materiales que quedaron de las durmientes, de las vías y de las máquinas para venderlas como fierro viejo. Zedillo fue el que salvó a los banqueros que estaban en bancarrota (o lo aparentaron), inventando el Fobaproa y logrando que la deuda de dichos banqueros fuese pagada por el pueblo de México.
Luego con Fox comenzó una guerra contra el tráfico de las drogas de Suramérica que pasaban por México, la cual fue oficializada por Felipe Calderón con más de 120 mil muertos, además de miles de desaparecidos.
Si analizamos los conflictos que se han producido en América Latina, nos encontraremos que las armamentistas se han encargado de subdividir a la población de los países donde quieren tener influencia y encarar a una parte de la población contra otra y cuando las cosas ya se han calentado, comienzan los conflictos sociales con la ayuda de los halcones que ellos mismos mandan y les empiezan a vender armamento a uno y otro bando para que se maten entre sí.
Ahí están varias de las pruebas de las que aquí se imprimen: últimamente en Venezuela comenzaron a desabastecer al País de medicamentos, llevándose o cerrando a los laboratorios de medicamentos controlados por ellos, al tiempo que lograron que en unos cuantos días se presentara una crisis en los hospitales, farmacias y centros de salud, de la cual culparon a los dirigentes de aquel País mediante su política de publicidad interior y exterior sobre esa falta de medicamentos.
Igual lo hicieron con los alimentos, los que de un día para otro sacaron de los anaqueles de sus tiendas de autoservicio, dejaron de enviar productos básicos y propiciaron un desabasto contra la población. Mucha gente de dinero dejó Venezuela y al llegar a otros países se encargaron de acrecentar la crisis en su País, para justificar su salida de Venezuela.
Hoy en día, ante la amenaza de Trump de intervenir en Venezuela, Rusia le advirtió que si se metía con ese País, habría grandes consecuencias en el mundo entero. Trump dio vuelta atrás.
Y así ha sucedido en otros países como Siria, la cual ya tenía una sociedad más equilibrada que muchos de los países árabes, al advertir a la población, poniendo enormes gravámenes a los productos que importaba y castigándolo con dejarle de vender los productos esenciales para su vida diaria. Y si eso no funciona, rebajan el precio de la gasolina de 108 dólares el barril a 45 lo que logra que la única entrada de ese país que es petrolero, sufra de problemas económicos y sociales, incrementando el descontento entre gran parte de los ciudadanos.
Una vez dividida la población, les “venden” armas a unos y a otros para que se peleen entre sí y de esa manera intervenir en su economía y en la soberanía del País, no sin antes cobrarles o apuntar en sus haberes el costo del armamento entregado para tales efectos.
Desde hace dos sexenios que se firmó El Tratado Mérida, el cual decía que México iba a recibir muchos millones de dólares para perseguir a los carteles de la droga. Ese dinero nunca llegó. Lo único que se supo es que el gobierno estadunidense enviaba parte del valor de ese dinero en material bélico. De ahí que tengamos tantas armas de la segunda guerra mundial y un equipo balístico que no es necesario para un País pacífico y sin enemigos.
Y así fue creciendo la deuda mexicana en el Fondo Monetario Internacional y en el Banco Mundial. Mientras esto pasaba, comenzó un enorme contrabando de armas de todos calibres, para los narcotraficantes. Hasta hubo un movimiento llamado “Rápido y Furioso”, del que el gobierno de los Estados Unidos juraba desconocer, hasta que salió a la luz que los estadunidenses mismos se habían encargado de enviar.
En estos días, Trump le dijo al presidente de México, que de acuerdo con el Plan Mérida, le iba a mandar unos helicópteros artillados para continuar enviando la suma convenida. A lo que el presidente Andrés Manuel López Obrador contestó que este País no necesita ningunos helicópteros artillados y se negaba a recibirlos.
Acto seguido, México recibió la noticia de un “dumping” al tomate mexicano, cuando ya casi estaba en la frontera, con un alza del arancel del 17.5% ¿Más agresiones?..

Por: Rafael Benabib / rafaelbenabib@hotmail.com

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