En las montañas del pueblo de Gimmelwald en Suiza se realizan bastantes excursiones de diversos turistas que se dejan cautivar por el clima y paisajes espectaculares que este lugar ofrece; pero también en estas visitas que se realizan es muy fácil perderse y no encontrar el camino de regreso después de una tarde de paseo.

Esto fue lo que le pasó a un turista proveniente de Hungría no pensó que la tarde se le podría complicar tanto con una caminata, pero se desorientó después de haber llegado a la cima de unos picos que rodean al pintoresco pueblo escondido al que no se puede acceder en coche. Cuando quiso retomar el rumbo para volver a su hospedaje ya no supo cómo resolver el problema. El tiempo empezó a pasar demasiado rápido y el turista entró en estado de desesperación.

El albergue en el que se alojaba estaba en la ciudad de Lauterbrunnen, pero la caminata lo había llevado, sin proponérselo, hasta este recóndito punto:

"Era el final de la temporada de esquí cuando llegué a Lauterbrunnen, por lo que los teleféricos no funcionaban y algunos senderos estaban cerrados"

"Estaba revisando mi mapa para ver cómo podía regresar al albergue, ya que el único camino oficial para bajar era a través de un sendero que estaba cerrado"

 Dicho turista comenta que el cansancio y el miedo cada vez se volvían más intensos, hasta que el ´gatito´ apareció como una especie de Superhéroe.

"Así fue como conocí a ese guapo gato, que me encontró mientras comía un bocadillo y descansaba mi tobillo torcido".

Como si fuera una ayuda enviada por alguien, el gato le hizo señas como para que lo siguiera: 

"Tan pronto como me levanté, comenzó a guiarme por un camino Siguió mirándome para que lo siguiera y me llevó directamente al camino que me llevaría de regreso al valle".

"Después de seguir al animal durante un rato, llegamos al sendero que me llevaría directamente de regreso de la montaña hacia el valle"

 Completó el hombre, que en Reddit mantiene su identidad oculta y se hace llamar por el incógnito nombre de usuario: "sc4s2cg".

Luego de publicar la historia y  las fotos y videos del animal, otros turistas que habían visitado la región afirmaron haber visto al animal y haber vivido experiencias similares. Las fotos de los viajeros perdidos con el simpático gato se multiplicaron.

Y así se supo que el gato era propiedad de una pareja que administraba un albergue cercano y regularmente se unía a los viajeros en sus viajes por la ladera de la montaña.


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