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Cuernavaca, Morelos.- A pesar que no está incluido entre los 12 pueblos de Cuernavaca, pero si perteneciente al municipio, Buena Vista del Monte posee la magia y características de verdadero pueblo, como ninguno de los 12; numerosas casas de adobe, caballos y vacas en un 50% de las casas habitación, gente amable que ama sus tradiciones y costumbres, calles limpias y dueños de ubérrima vegetación, se encuentra rodeado de poblados como Ahuatenco, Ocuilan, Mexicapan, en el estado de México y Cebadal, Cuentepec y Tetlama en el estado de Morelos.

Buena Vista del Monte es un poblado muy joven, nació en la era de la Revolución Mexicana. Cuentan los más veteranos residentes del pueblo que a principios del siglo pasado solamente existían unos cuantos ganaderos a los que los “pelones”, les arrebataban una res en cada paso por estos lares para que las tropas federales comieran. Todavía en 1940 apenas había unas 10 casitas y a partir de este año empezaron a llegar personas provenientes del Estado de México y del Estado de Guanajuato, precisamente de Pénjamo y se empezó a poblar un monte rodeado de montes. El principal fundador de Buena Vista fue el señor José Berruecos, pero también se debe anotar a los señores Audón Pedraza, al señor Faustino Noriega y su esposa la señora Clotilde Martínez y a los señores Andrés Martínez y a Juan López.

Al poblado, un paraíso escondido al que no muchos saben llegar está ubicado a sólo 12 kilómetros de la colonia Ruiz Cortines en Cuernavaca, Morelos, un pueblo de fantasía al que  le llegaron un poco tarde los bienes y recursos tan elementales como el abastecimiento de energía eléctrica y el suministro de agua potable; el agua cuando corría el año 1975 y antes de l976 se iluminaban con ocotes encendidos y candiles de petróleo.

Las costumbres

Actualmente Buena Vista del Monte es productor de aguacate, y las parcelas dedicadas al cultivo de este fruto, que suman varias hectáreas, dan trabajo a centenas de personas originarias del pueblo, además de la cosecha del maíz que también se cultiva en este pueblo de ensueño. 

Los números de un censo realizado por una habitante del lugar y excomandante del pueblo, de nombre Lucila Flores Aguilar, arrojan que existen hasta 287 familias que se traducen en más de 1,095 habitantes. 

Es notable que aquí sea común ver a las mujeres montar a caballo, preparar sus campos de siembra, cuidar el ganado y ayudar a sus hombres en todas las labores del campo. 

Entre las costumbres que han impuesto en la era actual y permanece como el sistema de alarma general, está la de ‘El Riel’, un par de ruedas que se utilizaban en el ferrocarril y un pedazo de riel con el que se golpean estas ruedas; 3 golpes indican que se está haciendo un llamado para un servicio que debe atender el cuerpo de vigilancia, pero una secuencia de  más de 10 golpes indica una emergencia a la que acuden los pobladores armados con machetes o lo que tengan a la mano. La resonancia que emite ‘El Riel’ llega hasta 3 kilómetros a la redonda. La señora Lucila Flores mostró como era el sonido que emite ‘El Riel’ pegando a las ruedas, e hizo llegar a personas a ver lo que pasaba. Se les explicó que era una demostración para Diario de Morelos y finalizó la confusión.

Por: Guillermo Tapia
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