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Washington.- El presidente Donald Trump se declaró entristecido por el retiro de las estatuas de figuras confederadas en ciudades a través del país, que se han convertido en focos de enfrentamientos como los que el fin de semana dejaron una persona muerta en Charlottesville, Virginia.

Trump denunció que la historia y la cultura de Estados Unidos están siendo deshechas con el retiro de estatuas, monumentos y símbolos relacionados a la guerra de los estados secesionistas del sur contra los del norte en el siglo XVIII para mantener el sistema de esclavitud de Estados Unidos.

“Triste de ver la historia y la cultura de nuestro gran país está siendo desecha con la remoción de nuestras hermosas estatuas y monumentos. No se puede cambiar la historia, pero se puede aprender de ella”, dijo el mandatario estadunidense en su cuenta de la red social de Twitter.

En una nueva ronda de mensajes esta mañana, Trump continúo atizando la controversia por su postura ante la violencia ocurrida el sábado en Charlottesville, dejando en claro que no cederá ante las críticas luego de que culpó por igual a grupos extremistas nacionalistas y opositores por esos hechos.

Los primeros marcharon desde el viernes por las calles de esa comunidad para manifestarse en contra del retiro de una estatua del general Robert E. Lee, comandante de las fuerzas confederadas durante la guerra civil (1861-1865), y un día después se enfrentaron con opositores.

La crítica del mandatario se produjo un día después que las autoridades de Baltimore, Maryland, ordenaron el retiro de cuatro estatuas de militares y figuras confederadas, decisión aprobada el lunes por el concilio de la ciudad en respuesta a los hechos de Charlottesville.

Las estatuas incluyeron una de Lee y otra del también general secesionista, Thomas Jonathan "Stonewall" Jackson.

Como lo hizo en su conferencia de prensa del martes, Trump cuestionó si la presión para el retiro de estatuas, monumentos y símbolos confederados alcanzará también a George Washington y Thomas Jefferson, quienes en sus vidas fueron dueños de esclavos, y calificó de insensata la polémica en ciudades de otros estados.

“La belleza que le será quitada a nuestras ciudades, pueblos y parques será enormemente extrañada y nunca podrá ser reemplazada de manera igual”, asentó.

El gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper, se pronunció por el retiro de los monumentos confederados a través del estado, aunque una ley elaborada por los republicanos en 2015 impide tal acción sin la aprobación del Congreso.

En 2015, la entonces gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley, ordenó retirar la bandera confederada de terrenos de la legislatura estatal después de la masacre ese junio en la ciudad de Charleston, donde un supremacista blanco mató a tiros a nueve personas dentro de una iglesia.