Liberan en EE.UU. a un preso que pasó 68 años en prisión tras ser condenado a cadena perpetua cuando era un adolescente.

Joe Ligon pasó 68 años en la cárcel, desde 1953, cuando ingresó en el penal a los 15 años.

Fue condenado a cadena perpetua por su papel en robos y asaltos armados que se saldaron con dos víctimas mortales y seis heridos por arma blanca. El hombre admitió haber participado en el crimen junto con un grupo de adolescentes borrachos, pero negó haber arrebatado la vida a una de las víctimas mortales.

En 2017 se moderó la sentencia, reduciendo a 35 años el tiempo mínimo que tenía que cumplir, después de que la Corte Suprema de EE.UU. dictaminara que las cadenas perpetuas automáticas para niños son una crueldad. Aquel fallo permitió a muchos reclusos pedir la libertad condicional, pero Ligon no se apresuró a hacerlo porque esta medida suponía seguir siendo vigilado por las autoridades después de salir de prisión.

"Me gusta ser libre", explicó Ligon a The Philadelphia Inquirer. "Con la libertad condicional, tienes que ver a los supervisores de vez en cuando. No puedes salir de la ciudad sin el permiso de los funcionarios de la libertad condicional. Eso es parte de la libertad para mí", señaló.

Asimismo, Ligon se negó a pedir la libertad condicional y siguió luchando por su libertad completa junto con el abogado Bradley Bridge, que lo representaba desde 2006. Desde el fallo de 2017, Bridge pasó tres años más tratando de conseguir que liberaran a su cliente teniendo en cuenta los años ya cumplidos de la condena, y finalmente ganó.

Lo único que lamenta es que su madre, su padre y su hermano no estaban ahí para verlo libre.