CUERNAVACA, MORELOS.- “Desde que tengo 12 años soy usuaria del transporte público y he sufrido acoso en el mismo, no es normal que los hombres intenten tocar tu cuerpo sin tu consentimiento”, cuenta Astrid, una víctima de este delito.
Ella es una de las miles de mujeres morelenses que diariamente usan el transporte público para trasladarse de un lugar a otro, pero también es una mujer que ha sido víctima de un delito a bordo de las unidades.
Astrid tiene 38 años y desde hace 26 años usa el transporte público. Asegura que el acoso sexual es un tema frecuente, pero del que poco se habla. Tenía 15 o 16 años cuando fue víctima por primera vez.
“Al salir de la escuela tomé la ruta, un hombre se subió y se sentó a mi lado. Primero su mano la puso en su pierna y poco a poco la iba acercado a la mía hasta tener un contacto directo. Al principio pensé que era mi imaginación, pero no, eso no era normal. En varias ocasiones ese hombre intentó hacer lo mismo, pero nunca me dejé”, cuenta Astrid a Diario de Morelos.
Asegura que ante las desafortunadas experiencias que ha tenido ha desarrollado un protocolo de autoprotección que le ha permitido ponerse a salvo, y aunque no ha tenido la necesidad de recurrir a la policía, pero no dudaría en hacerlo si su integridad estuviera en riesgo.
Cada vez que aborda una unidad de transporte trata de elegir el mejor lugar, “nunca los asientos de atrás, ni sentarse al lado de algún hombre que ‘me dé mala espina’, busco asientos solos y del lado del pasillo. Si habiendo muchos lugares vacíos un hombre se levanta y me ofrece lugar, no lo acepto”.
Ahora que el acoso está considerado como un delito, considera que las autoridades deben diseñar programas que permitan que denunciar este delito sea rápido y sencillo, porque actualmente es mucha la pérdida de tiempo; además, los policías, ministerios públicos y autoridades deberán ser sensibles ante este tema.
Especialistas consideran que si una mujer va en el transporte y un hombre le mira al escote, las piernas o intenta tocarla no es una situación normal, y está cometiendo un delito el cual se debe denunciar. Esta situación es más un problema que se debe visibilizar y trabajar desde el hogar.

Testimonio. Astrid, de 38 años, da recomendaciones a mujeres para no ser víctima de acoso sexual.

Propuestas
Buscan instalar asientos rosas en las unidades de transporte, para disuadir a los acosadores sexuales, tras acuerdo con concesionarios de rutas.

10 rutas
las que tienen disposición de colaborar en la campaña.

Por: Marcela García /  [email protected]

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