Derivado de la presentación por parte del presidente Andrés Manuel López Obrador, la Reforma Electoral ha generado mucha polémica en cuanto a su contenido, mismo que ya era un secreto a voces desde antes de que se diera a conocer. Entre los tantos cambios que propone se vislumbra, con toda claridad, que el eje rector de esta reforma es la intención del mandatario de reinventar a las autoridades electorales que actualmente nos rigen y que hasta el momento han intentado velar por la democracia de nuestro País.

Pero, dejando de lado la controversia y polarización que seguramente generará esta propuesta, se puede advertir como una segunda oportunidad para el grupo parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados de mostrar una cara distinta a la que mostró en el consenso de la Reforma Eléctrica, donde ya es por todos sabido el resultado que obtuvieron por no generar un diálogo y consenso con la oposición.

Porque, más allá del respaldo popular que esta iniciativa de reforma constitucional pueda tener, es claro que no va a prosperar, si no existe una verdadera operación política, que se traduce en concertar y escuchar las propuestas y posicionamientos de los demás partidos. Por supuesto que no es una tarea sencilla, pero si no quieren que otra iniciativa enviada por el Ejecutivo sea rechazada, van a necesitar cambiar los insultos y descalificaciones, por oficio y voluntad política.

De igual forma, el camino que tiene que recorrer la oposición es complicado, ya que, de no mostrar un halo de apertura al cambio y oponerse sin razones o justificaciones verdaderamente contundentes, una vez más quedarán ante el escarnio público que les puede cobrar aún más alta la factura en las próximas elecciones, donde, de por sí, no tienen un panorama alentador. 

Por el bien de México y de la democracia, esperemos que se genere un debate real, donde siempre prevalezca un ambiente de respeto, tolerancia y objetividad. 

No está de más decir que esto es a título personal.

Fíjense nada más… la Reforma Constitucional en materia Electoral propone, entre otras cosas, la eliminación de los diputados elegidos por el principio de Representación Proporcional; es de destacar que la presidenta del Senado, el presidente de la Cámara de Diputados y los coordinadores de las bancadas de los partidos que integran ambas Cámaras, la mayoría, sino es por decir que todos, fueron elegidos por esta vía. 

Fuera de contexto: ¡Extra! ¡Extra! Fue un fantasma durante 4 años en el Estado y, como si nada, ahora regresa con muchas aspiraciones … ya huele a 2024.

Por: Omar Arizmendi Hernández

opinión@diariodemorelos.com • Twitter: @om_arh22


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