No cabe duda de que hubo un mundo de diferencia entre los procesos del Frente Amplio por México y Morena para elegir a quienes serán sus candidatas para la Presidencia de la República en 2024. Mientras en el primero, ‘haiga sido como haiga sido’, todo transcurrió en aparente calma, gracias, claro está, a la disciplina priista; en el segundo, tampoco sin extrañamientos, hubo confrontación gracias a que Marcelo Ebrard, mismo que conocía las reglas del juego que jugaba, incluso el propuso algunas, trato de reponer el procedimiento porqué, como era de esperarse, los resultados no lo iban a favorecer.
Sin embargo, y pese a todo eso, pues ya tenemos el tiro definido: Claudia Sheinbaum por Morena en contra de Xóchitl Gálvez por el Frente Amplio.
¿Quién ganará? ¿Claudia o Xóchitl? ¿Xóchitl o Claudia? ¿La 100tifik o la Señora X? ¿La señora X o la 100tifik? La respuesta la sabremos hasta junio de 2024, pero es claro que Morena todavía le lleva mucha ventaja a la oposición, pero dijera la ‘Nana Goya’: ‘esa es otra historia’. Vamos a analizar un poquito a nuestras dos candidatas. Por un lado, tenemos a Claudia Sheinbaum Pardo, mujer académica, con un carisma que nadie envidia, pero que puede presumir el tener Doctorado en Ingeniería Ambiental, además de ser fundadora del Movimiento de Regeneración Nacional. Sus primeros pasos en la política seria fueron gracias a Andrés Manuel López Obrador, quien la designó Secretaria de Medio Ambiente cuando fue Jefe de Gobierno del extinto D.F., y de ahí ‘pal real’… bueno, tampoco es que tenga mucho bagaje, fue Jefa Delegacional de Tlalpan y Jefa de Gobierno de la Ciudad de México.
Listo. Xóchitl Gálvez Ruiz, mujer empresaria, ingeniera en computación, con una personalidad que se pasa de graciosa, dicharachera y grosera, pero que le funciona porqué así es la idiosincrasia mexicana. Fue Directora General de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas durante la presidencia de Vicente Fox, Jefa Delegacional de Miguel Hidalgo y su cargo actual que es el de Senadora de la República. Como vemos, pues tampoco tiene así que digan mucho currículum para aspirar a la presidencia, es más ni ella se lo imaginaba, su plan principal era contender por la Jefatura de Gobierno, pero, un desatino, yo creo que voluntario, de AMLO, la tiene en la antesala de Palacio Nacional. Pocas cosas, poquísimas diría yo, tienen en común estas dos mujeres, pero la más fuerte y clara, sin ánimo de demeritar su trabajo o verme machista, simplemente es que ‘lo que se ve no se juzga’, y la realidad es que ambas, directa o indirectamente, fueron impulsadas por el animal político más animal político de México, Andrés Manuel López Obrador, quien va a pasar a la historia por ser el presidente que le entregó la batuta a las mujeres, ¡y no es queja!
Podríamos ir en paz, pero mejor vamos con lo bueno, lo malo y lo feo. Lo bueno: el gran avance de las mujeres dentro de los espacios de poder en México, hoy tenemos a mujeres encabezando la Suprema Corte, el INE, 10 gobernadoras, entre otros. Lo malo: que a pesar de que el avance es notable, la realidad es que aún falta mucho para una verdadera paridad de género. Lo feo: que haya gente que piense que Claudia Sheinbaum o Xóchitl Gálvez no son capaces de asumir el liderazgo de gobierno y que crean que un hombre va a estar atrás de ellas. No está de más decir que esto es a título personal. Fíjense nada más que… hay personajes que dicen que serán los elegidos porqué ‘les deben’ la candidatura, valdría la pena recordarles que, en el 2012, Marcelo Ebrard fue disciplinado y, a pesar de que tenía todas las ventajas y simpatías para ser el candidato presidencial de la izquierda, cedió su lugar a AMLO, hoy, cuando todo mundo pensaría que ‘se la debían’, esta con un paso afuera de Morena. La política es de tiempos… y a muchos ya se les pasó. Fuera de contexto: sin Tabasco, sin la SEGOB, sin candidatura, sin poemas de amor ni vino tinto… hasta hoy, el gran perdedor se llama Adán Augusto. Las opiniones vertidas en este espacio son exclusiva responsabilidad del autor y no representan, necesariamente, la política editorial de Grupo Diario de Morelos.
