Que arranque de año estamos viviendo, parece que la cuesta de enero se está dejando sentir en varios personajes inmersos en la vida pública y política de México, pues el 2023 les ha cobrado la factura muy pronto. Situación que tampoco es para sorprenderse, ya que se ha dado inicio al año que define la sucesión presidencial y, por ende, el ocaso del sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, cosa que muchos les causa jubilo, pero a muchos más, nostalgia. 

Es en este quinto año cuando los presidentes llegan a mostrar un desgaste natural en la aprobación de su gobierno, su popularidad se va a pique, su influencia e injerencia dentro de las decisiones del País empiezan a perder fuerza y, en algunos casos, se ve mermada su salud. Sin embargo, con AMLO es diferente, pues, tanto la aprobación de su gestión como su popularidad se mantienen casi intactas, su palabra sigue causando eco hasta en la oposición y, en cuanto a su salud, se da el lujo de seguir ‘macaneando’.

Dicho esto, resulta un despropósito que sus opositores quieran sembrar la idea de que este año lo inició con derrotas y que su poder se ha visto acotado por el simple hecho de que sus propuestas para presidir, tanto la Suprema Corte de Justicia de la Nación, como el Tribunal Federal de Justicia Administrativa, no hayan prosperado. Asimismo, sería inverosímil no considerar que la recaptura de Ovidio Guzmán fue un ‘tributo’ para tener contentos a nuestros vecinos del norte, porque, por más popularidad que tenga López Obrador, es prácticamente imposible cambiar el rol de abnegado que, desde siempre, Estados Unidos de América le impuso a México.

Es así como AMLO luce bastante fuerte para cerrar su sexenio, pero sería un craso error que las huestes de Morena cayeran en la soberbia y creyeran que se les va a heredar la popularidad y el liderazgo de los que goza su líder moral, porque no es así, de hecho, mucho trabajo tendrán que hacer para llenar el vacío tan grande que López Obrador va a dejar en la elección de 2024, ya que, después de más de 20 años, por primera vez no lo veremos en las boletas. 

No está de más decir que esto es a título personal.

Fíjense nada más… que el presidente estadounidense, Joe Biden, para su visita en México, aterrizará en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). Oportunidad de oro para que este recinto demuestre que esta a la altura de las expectativas de un aeropuerto de primer mundo y así probar que no es un elefante blanco disfrazado de ‘central avionera’, como muchos lo llaman.

Fuera de contexto: Con la novedad que Mario Delgado, presidente nacional de Morena, pide juego limpio y que se respete la ley (¡JA!) en la elección al gobierno del Estado de México, pues acusa que, mediante un sinfín de espectaculares, se busca posicionar la imagen de Alejandra del Moral, precandidata a gobernadora por el PRI, todo esto, según dice, ‘de manera tramposa’, pues aún no inicia formalmente la precampaña. Los invito a reír conmigo, porque, a pesar de que no es chiste lo que acaban de leer, si es una gran ¡ironía de la vida! (jajaja).

Por: Omar Arizmendi Hernández / opinión@diariodemorelos.com • Twitter: @om_arh22


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